Anathema – Distant Satellites, el regocijo en la melancolía

Distan_Satellites

Por fin la espera se acabó. El deseado y temido momento en el que el décimo disco de los ingleses llegara a mis manos y pudiera descubrir la senda que habían decidido recorrer había llegado. A la hora de afrontar un disco, las altas expectativas son malas compañeras. Cuanto más aprecio una banda, tiendo a ser mucho más crítico, realizando escuchas mucho más minuciosas, analizando cada detalle al milímetro, y realizando las indeseables comparaciones con sus mejores trabajos. “Weather Systems” fue un discazo, el que me convirtió definitivamente en un seguidor acérrimo de la banda, después de despertar mi curiosidad con “We’re Here Because We’re Here”. Y “The Lost Song Part 3” no fue un adelanto a la altura, que me hizo temer lo peor. Aún así, con miedo pero manteniendo la esperanza en la capacidad compositiva de Danny Cavanagh y compañía, subí el volumen de mis altavoces y me preparé para lo que estaba por llegar.

Distant Satellites” no es un disco sencillo. Es importante partir de esa premisa. La primera escucha me dejó la sensación de que era un buen álbum, pero un escalón por debajo de su predecesor. Sin embargo, fueron las sucesivas reproducciones las que hicieron que poco a poco fuera creciendo. En este trabajo los ingleses decidieron dejar de lado los arreglos orquestales para darle una mayor sonoridad a la instrumentación básica, y a su vez una mayor libertad al apartado vocal. Y eso se nota. Los cortes que al principio resultan simples, con las escuchas se convierten en himnos enormes, con una capacidad emotiva increíble. Sólo una banda como Anathema consigue que unas letras tan sencillas resulten tan poderosas. Y eso reside en su sinceridad. La música de Anathema surge de lo más profundo de sus integrantes, apreciándose tanto en sus discos como en sus impresionantes directos.

Pese a no ser un disco conceptual, el título y el contenido lírico de muchas de las canciones tienen un sentido global. “Distant Satellites” trata sobre el distanciamiento entre las personas. A lo largo de la vida conoces a infinidad de gente, algunas de ellas en una determinada etapa de tu vida lo significan todo para ti, pero muchas veces esto es algo temporal, ya que al final cada uno debe seguir su propio camino. De ahí el título del álbum, realizando una analogía entre nosotros y los satélites que se alejan, entrando en órbita con otros, pero al final siguiendo cada uno su trayectoria. Un tema bastante acertado para un disco cargado de melancolía.

Si conoces su discografía (y si no, ya estás tardando), la mejor forma de definir “Distant Satellites” es como una fusión entre el sonido de los discos de su última etapa (la que llevan desde 2010 en el sello Kscope) con la atmósfera de pesimismo y nostalgia de “Judgement” y “A Natural Disaster”. Personalmente me encanta que hayan decidido optar por este giro musical, ya que los dos álbumes nombrados son mis favoritos. Aunque lo más adecuado no sería decir que ellos han escogido este ambiente intencionadamente, ya que como no se cansa de decir Danny en entrevistas, su música no es algo que ellos decidan conscientemente, sino que simplemente la dejan fluir, actúan como simples catalizadores.

En el LP se pueden diferenciar claramente dos partes, con sus características propias que las separan, pero igual de efectivas por motivos distintos. La primera sigue en la linea que han estado marcando desde 2010. Consta de los cinco primeros cortes, los cuales engloban la suite formada por las tres partes de “The Lost Song”, intercalando “Dusk (Dark is Descending)” y “Ariel”.

Las dos primeras partes de “The Lost Song” son sencillamente perfectas. La primera con Vincent como protagonista, en un crescendo continuo que finaliza en ese “the fear is just an illusion” que me pone la carne de gallina cada vez que lo escucho. Para la segunda intercambia papeles con Lee Douglas, que realiza la que es para mí una de sus mejores interpretaciones, aunque me parezca difícil. Es increíble lo que ha crecido esta mujer al micrófono desde esas tímidas pero efectivas interpretaciones de “Parisienne Moonlight” o “A Natural Disaster” a la fuerza que transmite ahora (sin menospreciar los cortes mencionados, que se encuentran entre mis favoritos de la banda). Y si pensaba que con esa ya había aportado lo más importante al disco, aún me quedaba por escuchar “Ariel”. Piano simple de acompañamiento a una Lee insuperable, con un Vincent que consigue incluso aumentar el nivel del tema, y una batería que ayuda a progresar a la perfección el corte hasta ese solo de Danny imitando la melodía principal. Uno de los puntos más fuertes del disco sin duda. “Dusk (Dark is Descending)” cumple muy bien, con una guitarra arpegiada en la primera parte similar a las de su anterior trabajo. “The Lost Song Part 3” me parece una canción que no está a la altura de poner fin a la primera mitad del disco. Pero se les perdona.

La segunda parte encierra dos elementos importantes. Por una parte, el ansiado tema que lleva el nombre de la agrupación, y por otro las 4 canciones en las que la experimentación con la electrónica (ya anticipada de forma bastante desacertada en “The Storm Before The Calm” de “Weather Systems”) se convierte en protagonista.

“Anathema” es un tema que ha venido levantando bastantes expectativas entre los seguidores de la banda, y no es para menos. Ponerle tal nombre a una canción a estas alturas es arriesgado. Pero hay que reconocer que los ingleses han resultado ganadores en la apuesta. Con una letra dedicada a la historia de la banda, a cada uno de los miembros que la han formado en el pasado o continúan desde el principio, y a lo importante que resulta para ellos la música, y los motivos de por que hacen lo que hacen. Vincent hace el papel de su vida al micrófono, dándole a esos “and I love you” una energia desgarradora. Y Danny nos otorga uno de sus solos más brillantes, con ese tono tan reminiscente a David Gilmour. Sencillamente perfecto.

En los cuatro cortes restantes la banda se desmarca de la propuesta a la que nos tenían acostumbrados. No esperaba que fuera a decir esto cuando vi el tracklist hace un mes y supe que dos temas serían producidos por Steven Wilson. Pero la verdad es que estos dos (“You’re not Alone” y “Take Shelter”) constituyen para mí los puntos más bajos del disco, ambos con las mencionadas partes electrónicas (aunque creo que el fallo no reside en éstas, sino en la propia estructura de las canciones). La primera es el corte escrito por John Douglas, por lo que no me vino por sorpresa. Las canciones que escribe el batería son siempre las que menos me gustan, nunca termino de pillarles el punto. Y la última simplemente no me parece a la altura del disco ante el que nos encontramos como para ser la que le ponga el punto final.

“Firelight” consiste en un simple interludio instrumental para dar paso al tema homónimo del LP. Y “Distant Satellites” funciona a la perfección. Si esto resulta en un punto de inflexión para la banda y deciden continuar experimentando por este estilo, cuentan con todo mi apoyo. Una electrónica moderada y bastante apropiada, como tributo a la influencia que tuvo para ellos la música electrónica de principios de los años 90. De hecho la idea del tema, según contó Danny en una entrevista, se les ocurrió cuando estaban componiendo “Eternity” (en 1996!), y iba a recibir el nombre de “Vodoo”, que era a su vez como se llamaba un club al que solían ir en esa época. Junto a “Ariel” y “Anathema”, los tres temas mas grandes bajo mi punto de vista, cada uno a su manera.

Al final puedo respirar tranquilo y disfrutar de la música. Los de Liverpool no han logrado sólo mantener el nivel, sino que han superado el marcado por “Weather Systems”. Tal vez sea por mi debilidad por las atmósferas de corte más nostálgico. Lo cierto es que parece que la época dorada de Anathema continúa cuesta arriba, cumpliendo con su misión de emocionarnos disco tras disco, y ampliando poco a poco su público, lo cual se merecen desde hace demasiado tiempo. Además, lo logran siendo fieles a su filosofía de continuar evolucionando y cambiando su sonido progresivamente, pero manteniendo ese núcleo de emotividad que podemos encontrar a lo largo de toda su discografía. Espero que se mantengan lo que dure su carrera musical fieles a esta postura. Mientras sea así, como si quieren hacer electrónica, jazz, o volver a sus raíces doom. Pues la verdadera música no entiende de un género u otro, sino de la capacidad para transmitir de los músicos. Y mi humilde opinión es que no hay banda que lo logre mejor que Anathema.

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7 respuestas a “Anathema – Distant Satellites, el regocijo en la melancolía

  1. Discazo. Esta bien supongo que tendría que dar algún argumento para apoyar lo de discazo, pero la verdad es que ya lo dejas todo claro y bien atado. Momentazos muy emotivos los de este disco, como siempre. Me encanta el pedazo grito que nos suelta en Anathema, antes del solo, como se desgarra el tío con ese último I love yoooou. La señora Lee encuentra su punto álgido en Lost Song 2, su mejor interpretación… bueno, junto con Ariel. Y lo último, las partes electrónicas se me hacen algo más pesadas, pero romperé una lanza por You’re not alone, que por rara que sea me encanta, y aunque solo repita esa frase, me encanta xD, tiene una buena atmósfera.

    En definitiva, discazo, aunque para mi no supera al Weather Systems, pero lo mismo da que da lo mismo. ¿No? Esperemos al concertado concierto.

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