Ciconia – The Moon Sessions

cover

Dentro de la escena underground nacional se está dando una oleada de grupos jóvenes en una especie de revolución musical. Nos ofrecen obras cargadas de calidad, originalidad, y encima con una respetable aceptación por parte del público, lo cual resulta sorprendente si tenemos en cuenta la característica más destacable que tienen en común: son instrumentales. Desde El Páramo con su debut homónimo en 2006, practicando un stoner instrumental y matices psicodélicos que ha influido a bandas posteriores, Jardín de la Croix con su creciente discografía de math-rock con tintes progresivos, o los madrileños Toundra, con un post-rock que ya se esta ganando renombre y su cuarto LP en camino. Y eso por nombrar unos pocos.

La banda española que nos ocupa hoy comparte la misma característica con las anteriores, es decir, carecer de voz. Y es que muchas veces los instrumentos cantan por sí mismos. Ciconia es el proyecto personal del multi-instrumentista Jorge Fraguas, el cual ha compuesto en su totalidad su álbum debut, “The Moon Sessions“. Entre las influencias de la banda cita a Opeth o Anathema, pasando por otras consagradas del género como Mogwai o Caspian. Esto os hará una ligera idea de los grupos que indirectamente han guiado la construcción de las 7 piezas que componen el disco, pero si tuviéramos que caer en la manía que tiene el ser humano por catalogarlo todo, podríamos describirlo como post-rock de matices cercanos al stoner. En directo completan la formación David Manso y Javier Altonaga a las guitarras, y Aleix Zoreda a las baquetas, encargándose Jorge del bajo.

He de reconocer que, a pesar de que a la primera escucha el disco ya me gustó, me ha costado digerirlo del todo. No es la primera vez que me pasa con una banda instrumental, con El Páramo me ocurre algo similar. A pesar de que disfruto enormemente de sus dos discos (y aún más de su directo), no termina de engancharme. Y creo que esos matices de stoner que tiene “The Moon Sessions” han sido los causantes de mi lentitud en asimilarlo. Al margen de esto, analicemos los temas que lo componen.

El disco arranca con lo que es un coloso de 9:28 minutos bautizado como “Tentenubio”. Las campanadas que anuncian lo que está por llegar (muy acertado, me gusta que los grupos incluyan esta clase de sonidos) acaban desembocando en el que es el riff principal del tema. Éste me resulta familiar, aunque no acabo de encuadrar a qué grupo me recuerda. Pero bueno, viendo las influencias citadas no debería extrañarme. Los interludios limpios embellecen el tema. Desde luego es uno de los puntos en los que brilla la banda, sin desprestigiar sus guitarras más cañeras, creo que aciertan con las partes más ambientales. Mi parte favorita es en torno a los seis minutos y medio de la canción. Esa parte demuestra que te encuentras ante post-rock de calidad.

“Bibey” fue el primer tema que escuché de la banda hace unos meses. Aunque al principio el riff principal no me llamó demasiado, he de reconocer que a base de las escuchas fue creciendo poco a poco. Progresiones bastante acertadas, algunas recordándome a otras bandas del género, pero sabiendo mantener la personalidad. Me quedo con la parte que encontramos en torno al minuto 2:20, aunque el corte en general se desarrolla de una forma bastante acertada, repitiendo estructura pero incorporando poco a poco matices nuevos.

A diferencia del inicio fuerte de las dos piezas anteriores, “Honey on Thorns” nos sorprende con una lenta y ambiental intro de piano. La evolución del tema nos lleva a una guitarra atmosférica típica de post-rock, sin desentonar con lo anterior. Nos muestran otra cara de la banda, similar a las partes limpias de “Tentenubio”. Y la verdad es que creo que es la que más les favorece.

“Chrysalis” es el segundo corte más largo del LP. Pese a que he afirmado en los párrafos anteriores que el fuerte de Ciconia son los pasajes más ambientales, en esta canción ocurre lo contrario. La primera mitad es tan excesivamente limpia o cristalina que prácticamente dejan de sonar a ellos mismos. No es hasta la segunda mitad que recuperan la energía y el tema crece, transformándose por completo. De las canciones que menos me han calado, aunque la segunda parte, especialmente a partir del minuto 8, resulta muy destacable.

El tema más corto es “Jack O’Lantern”. Otra muestra del rock instrumental enérgico que practican. “Musical Oscilating Criterion” nos prepara ya para el final del recorrido. De la misma forma que el tercer corte nos sorprendió con un comienzo a base de piano, en éste las protagonistas son las guitarras acústicas, ofreciéndonos un impecable arranque. Tras un par de minutos las guitarras eléctricas vuelven a ganar la atención que merecen, combinando el aspecto atmosférico con unos riffs ligeramente pesados, y con el transcurso del tema volver a ofrecernos uno de sus brillantes interludios melódicos. El de esta canción en particular es de los mejores del disco.

“Hampstead Heath”, último corte, resulta también el más ambicioso del álbum. 13 minutos de duración, con un comienzo a base de un fuerte y repetitivo riff marca de la casa, que poco a poco se va desarrollando. Sin alardes técnicos, las guitarras se marcan varias melodías para el recuerdo con muy buen gusto. Poco después del minuto seis el tema cambia, quizás de una forma ligeramente forzada y que no brilla de la misma forma que lo había conseguido la anterior, pero aún así funciona. En la tercera parte las guitarras se revisten de tintes mucho más melódicos y atmosféricos, que sientan una base perfecta para que vuelva a sonar la anteriormente citada melodía, brillando con luz propia. La vuelta de la distorsión poco a poco va llevando el tema hacia su final. No lo había destacado hasta ahora, pero la verdad es que me siento obligado. La labor del batería a lo largo del LP es más que resaltable, resultando brutal especialmente en el cierre de este corte (a diferencia del resto de instrumentos la batería no la grabo Jorge, sino Aleix).

Con numerosas escuchas y cada corte del álbum analizado, nos podemos decir que nos encontramos ante un debut más que decente. Es un trabajo rico en matices, en la mayoría de los casos bien plasmados, y que conjuga influencias bastante diferenciadas. Sin embargo aquí radica uno de sus puntos flacos, aunque no es algo grave, y es típico de muchos primeros discos.  A Ciconia todavía le falta terminar de encontrar su propia voz, ya que en ocasiones suena bastante similar a otras bandas del género. Cosa lógica también, ya que ser original en un estilo como el post-rock es tarea dificil. Y fuera del ámbito estrictamente musical, les recomendaría que intentaran promocionar el disco a través de la descarga gratuita. Buena parte de las bandas underground de los últimos años ofrecen sus trabajos a máxima calidad y sin necesidad de pagar. Creo que sería un movimiento acertado.

Sin embargo, a pesar de esos matices, no hay que olvidar lo evidente. Para ser un proyecto prácticamente unipersonal en lo compositivo, está perfectamente hilado, con momentos muy brillantes, y mostrando bastante variedad. Si te gusta el post-rock, o la música instrumental en general, “The Moon Sessions” es un disco que no puedes dejar pasar este año. Además, tengo entendido, por lo que leí sobre su directo de presentación del disco, que son muy enérgicos en vivo, además de llevar vestuario uniformado, llevando la faceta artística de la banda a otros aspectos fuera de lo musical. Espero que tengan suerte y el disco tenga aceptación y puedan girar por la península. Personalmente les seguiré la pista con interés.

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