Canción de la Semana: Anathema

ANATHEMA2

Como última publicación de esta sección en en 2014, estaba claro que debía seleccionar una banda y tema que tuvieran especial relevancia. Escribir en Spreading the Sound está siendo todo un viaje con el que, además de acercaros a los que nos leéis nuestro punto de vista sobre lo que escuchamos, los redactores estamos aprendiendo, expandiendo horizontes y madurando nuestra aproximación a la música (hablo en plural porque estoy convencido de que mis compañeros compartirán mi opinión). Sin duda lo que en un principio iba a ser un pasatiempos se ha convertido en una experiencia enriquecedora, y espero que a vosotros os cause una sensación similar. Así que, personalmente, no hay mejor banda con la que despedir el ciclo 2014 de Spreading the Sound que con Anathema, eligiendo como tema, además, el corte homónimo que encierra su último larga duración, “Distant Satellites”.

Después de haberlos colocado en el quinto puesto de mi Top 10 Internacional, intentando ser lo más objetivo posible, no he podido evitar sentir la necesidad de rescatar la sexta pieza del tracklist. El álbum en su conjunto merece la pena de principio a fin (para saber más acudid a la reseña en profundidad que realicé), pero “Anathema” es sin duda el que se encuentra más cargado de significado. A estas alturas de su carrera bautizar una canción con el nombre de la formación es sumamente arriesgado, pues las expectativas que levanta hace que sea difícil salir airoso de la misión. Anathema no solo lo logran, sino que además han creado un himno con muchas papeletas para convertirse en un tema clásico de los ingleses.

“Anathema” sintetiza en sus 6:40 minutos la historia de la banda, sus cambios de estilos y de temática, y lo que es más importante, refleja el profundo amor que sienten por la música. Contiene la oscuridad que impregnaba su primera etapa, esa que pondríamos comprender hasta el “Alternative 4”. El teclado, el registro de Vincent, y la emotividad de la letra, es clara muestra de sus últimos tres discos. Por último, el solo de guitarra de Danny, con un sonido claramente heredero de David Gilmour, nos trae reminiscencias de mi etapa favorita, la comprendida entre “Judgement” y “A Natural Disaster”. Un tema absolutamente perfecto, haciendo honor al legado de la banda y justificando la alta estima en que los tengo.

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