Leprous – The Congregation

CD Booklet

Había ganas de volver a hablar sobre Leprous en Spreading the Sound. La primera vez fue hace más de un año, reseñando el que por entonces era el último trabajo de estudio de los noruegos, “Coal”. Pese a que hacía ya unos cuantos años que conocía el nombre de la banda (cuando lanzaron “Bilateral” me llamo la atención la portada del disco, que es cuanto menos curiosa) no fue hasta 2014 que les di una oportunidad. Fue decisivo el leer en distintos medios cómo nombraban a “Coal” mejor disco del año, y algunos incluso iban más allá y se atrevían a catalogar a Leprous como la mejor banda del panorama progresivo actual. Desde luego necesitaba descubrir qué se escondía detrás de tamaño hype.

Lo mío con “Coal” fue amor a primera escucha. Un álbum cohesionado, sobrio y, ante todo, elegante. Unas atmósferas impecables, riffs de guitarras de ocho cuerdas que se desmarcan del boom actual del djent, un teclado oscuro y el que es para mí el mejor elemento de todos: el chorro de voz que posee el frontman de la banda, Einar Solberg. Si a todo esto le añadimos una señora colaboración de la leyenda del black metal Ihsahn, tenemos un discazo digno de todo lo que se ha dicho sobre él. Si queréis saber más sobre “Coal” siempre podéis leer aquí el artículo que publicamos.

Cuando a finales del año pasado los confirmaron para el Be Prog!, y anunciaron además nuevo disco de cara a 2015, mentiría si dijera que no se me crearon grandes expectativas. Tras la reafirmación de la calidad de la banda con su tercer disco, habían marcado un nivel desde luego difícil de superar. Pero no imposible.

Sin contar las dos primeras demos (“Silent Waters” y “Aeolia”) los cuatro trabajos que conforman la discografía de los noruegos se podría dividir en dos etapas, división justificada en la progresión musical que han venido teniendo (y de imagen ya que estamos). La primera, en la que englobaríamos “Tall Poppy Syndrome” y “Bilateral”, posee un sonido algo más agresivo y aparentemente más caótico, mientras que cuando Einar y compañía se embutieron en sus nuevos trajes con la salida de “Coal”, nos ofrecieron un sonido mucho más pulido, elegante, y sosegado. Y, como veremos a continuación, con “The Congregation” han decidido continuar por la senda que marcara su predecesor.

“The Price” fue el primer single de adelanto, siendo también la encargada de abrir el álbum. Un riff interesante sobre el que Einar desarrolla sutiles coros, da paso a una guitarra evocadora en segundo plano con bajo marcado que desemboca en un explosivo estribillo. La estructura se repite, con la melodía anterior mimetizada por el teclado. Un tema redondo y con gancho sin duda acertado como muestra de lo que encierra su último trabajo. “Third Law” no se queda atrás, un ritmo algo más acelerado y un Einar sobresaliente, aunque bueno esto último es una constante a lo largo del LP.

Con “Rewind” como segundo adelanto ya terminaron de confirmar por donde iban a ir los tiros en este disco, continuando por donde lo dejaron con “Coal”. El final, con la voz desgarrada, resulta especialmente intenso y notable. El cambio de batería apenas se ha notado (Tobias Ørnes Andersen abandonó la formación para continuar con Ihsahn) demostrando Baard Kolstad que es más que capaz de mantener el nivel. No hay que olvidar que hasta hace relativamente poco Leprous eran la formación que acompañaba en directo a Ihsahn, pero al crecer y contar con mayores giras propias les fue más complicado compaginar agendas. Einar también ha acompañado a Emperor en su gira de reunión de hace unos años.

Podría decir fácilmente que “The Flood” es mi tema favorito, sino cuanto menos es el que más veces he escuchado con diferencia. La semana que salió el álbum todas las mañanas necesitaba en mis cascos mi sesión diaria de “The Flood” por partida doble por lo menos. Lo que me resulta más curioso es que instrumentalmente durante la mayor parte del tema no ocurre nada especialmente reseñable, la instrumentación sirve de base para que Einar se luzca, agregando elementos sucesivamente tras el primer estribillo. La parte a coro de antes del segundo estribillo y la explosión final son desde luego memorables, me muero de ganas por escuchar este corte en directo.

“Triumphant” hace honor a su nombre, su estribillo es realmente épico. El riff inicial de “Within my Fence” demuestra que han sabido darle una coherencia al desarrollo de los distintos temas, guardando un cierto parecido en la estructura, pero sin caer en tediosas repeticiones y sabiendo mantener siempre interesante la propuesta. Excelente también el trabajo de la batería. “Red” se va desarrollando con delicadeza, ganando a mitad del tema fuerza, con un riff de tintes ligeramente matemáticos.

Como leí en esta interesante entrevista, Einar llama a “Slaves” la canción vegetariana. Aunque no es conceptual como tal, son interesantes las ideas en torno a las cuales gira “The Congregation”. Por un lado, habla cómo al vivir en sociedad se espera que actúes de una forma determinada, y las dificultades que encuentran aquellos que se muestran disconformes (poniendo el ejemplo de ser vegetariano en un país como Noruega). Pero no pretende vender discursos moralistas, ya que el otro mensaje de “The Congregation” es más pesimista, centrándose en lo sumamente difícil que es hacer lo correcto en el complejo mundo en que vivimos. Respecto a lo estrictamente musical, “Slaves” es de mis favoritas, especialmente la recta final del tema. Está fuera de dudas que Einar es un hombre que sabe como cantar, pero hay que resaltar también el talento que posee para gritar esos desgarrados guturales. El bajo, pese a que no tiene especial protagonismo, basta prestar la atención justa para apreciar el importante y constante papel que desempeña en segundo plano.

“Moon” es de los temas con una estructura y desarrollo más progresivo. Especialmente destacable la evolución del corte a partir del minuto cinco. El rítmico y técnico riff con que arranca “Down” da paso a una progresión marcada por la ya citada elegancia que los caracteriza.

Y “The Congregation” se despide de forma calmada con “Lower”. Un místico y ambiental teclado guía junto al bajo el discurrir del tema, pero dejando sitio para un estribillo con el toque necesario de epicidad para cerrar tamaño álbum. Leprous continúan superándose. Yo no me atrevo a afirmar que nos encontramos ante la banda de progresivo más importante de la actualidad, pero sin duda sí ante una que va a marcar escuela y que va a encontrarse entre las más grandes de su generación. Que ganas de que llegue mañana y poder disfrutar de su directo en el Be Prog!

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