Canción de la semana: Iron Horse/Born to Lose

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Hasta hace unos años lo poco que había escuchado de Motörhead se limitaba a la magnífica aunque manida “Ace of Spades”. Una sola canción, ¿quién se lo puede creer? Pero siempre me había caído bien ese personaje que es Lemmy Kilmister, con su arrollador modo de vida, su integridad o su capacidad intrínseca para soltar apotegmas únicos y sinceros, tales como: “My ethic is: ‘Eat, drink and be merry, for tomorrow we die’. You can be as careful as you want, but you’re going to die anyway, so why not have fun?” Y sí, te lo pasaste bien hasta el final.

Con todo esto, ya arreglé mis cuentas con Motörhead hace unos años y me puse al día con su discografía. Por otra parte, nunca los vi en directo, pero como nunca quieres algo demasiado hasta que lo pierdes, como no escarmenté lo suficiente con la muerte de Dio, lamento ahora no poder verle nunca sobre un escenario. Lo único que puedo hacer es dedicarle la canción de hoy. A él y a Phil “Animal” Taylor, antiguo batería de Motörhead, que también nos dejo hace poco más de un mes.

Qué mejor para homenajearlo que algo de sus comienzos. Qué mejor que algo con lo que podamos identificarlo a él y a su estilo de vida. Y eso es “Iron Horse/Born to Lose”, del primer álbum de la banda “Motörhead aunque grabado en un principio para su verdadero primer álbum “On Parole”, que no salió hasta varios años después, y luego regrabada. Creo que no me entiendo ni yo… vamos, que existen dos versiones de la canción. Ambas son un himno motero, un himno a la libertad, al vive a todo trapo, muere sobre la moto, dedicada presumiblemente a Terry the Tramp, de los Hells Angels, como denotan algunos versos como “Tramp and his stallion, alone in a dream”. Un buen recuerdo le guardo a esta canción, pues es oír este verso y me imagino la portada del Painkiller, cabalgando sobre alas de cromo y acero, como nuestro Lemmy debe estar haciendo ahora mismo.

En definitiva, que me estoy extendiendo, “Iron Horse/Born to Lose” nos trae un sonido distinto dependiendo de la versión que escuchemos, la versión primigenia de “On Parole” nos trae un sonido muy distinto del característico speed rock de la banda, y con la voz de Lemmy mucho más melódica y limpia, un puro blues, mientras que en la versión regrabada del “Motörhead” lo que encontramos son los riffs distorsionados y la voz rasgada de Lemmy, una canción igualmente melancólica pero más a lo Black Sabbath, incluso con una melodía de guitarra diferente. Os dejaré aquí la primera versión, para que veáis el cambio tan notable de estilo.

Descansad con los grandes Lemmy, iros de birras con Lynott y montadla parda, y seguid pasándolo bien allá donde estéis. 49% Motherfuckers, 51% Sons of a Bitch, 100% grandes.

Born to lose, live to win

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