In Mourning y la inmensidad del death progresivo

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Desde siempre todo lo relacionado con los países nórdicos, con la vieja Escandinavia, ha tenido algo que atrae fuertemente mi atención. Los bosques interminables tocados por la nieve, las montañas imponentes dibujando paisajes de ensueño, los fiordos que conjugan la inmensidad del océano con una costa escarpada de una belleza que solo podría esculpir la naturaleza misma. Es una visión quizás romántica e idealizada, aunque esa atracción va más allá del paisaje, es también por su cultura y su gente. Los claroscuros de una sociedad que aun siendo tan avanzada en lo social, su población muchas veces lucha con unos demonios provocados por el aislamiento.

Con todo esto es evidente que también me iba a sentir atraído por su música. Pues, siendo una cuna de géneros extremos como el death metal, el black o el doom, esto tenía que plasmarse artísticamente. Los dioses nórdicos tienen cabida en el aspecto lírico de muchas bandas, igual que las viejas epopeyas vikingas. Pero también son muchas las que nos hablan del frío, la oscuridad, la soledad, a través de esos gritos desgarrados y riffs inclementes.

Opeth logró demostrar que una canción podía compaginar growls ensordecedores con la dulzura de una melodía folk, que el progresivo es romper las reglas y servir a la música ante todo. Con su estilo único han allanado el terreno de forma que bandas más jóvenes se atrevan a explorar senderos similares. Y quizás intentar recoger una antorcha que dejaron atrás con sus dos últimos discos, en los cuales la brutalidad brilla por su ausencia. Siguen haciendo buena música, y no podemos sino respetar y apoyar su decisión, al fin y al cabo hacen la música que desean hacer. Pero somos muchos los que anhelamos en el fondo que Äkerfeldt vuelva a desatar a la bestia.

Este último mes me decidí a profundizar como correspondía de una vez por todas en una banda que sin embargo conozco desde hace años. Y es que In Mourning es uno de esos grupos que guarda una deuda importante con Opeth. No parten exactamente de la misma base ni de las mismas influencias, pero su forma de entender el death, la falta de límites en su propuesta y su capacidad para unir polos opuestos hace que posean bastantes puntos en común.

Fundado en el 2000 y con múltiples cambios de miembros, los únicos de la formación original que continúan a día de hoy son Tobias Netzell (voz y guitarra) y Pierre Stam (bajo). Publicaron cinco demos (las primeras con un estilo más gótico) previamente a estar asentados y seguros de cuál era el viaje musical que deseaban emprender, y publicar su ópera prima, “Shrouded Divine” (2008), sucedida en 2010 por “Monolith” y en 2012 por “Weight of the Oceans”. Actualmente se encuentran en medio del proceso de grabación del que será su cuarta obra discográfica.

Desde que los descubrí hará unos tres años desconozco por qué, pero pese a que “Monolith” me pareció un discazo, no ahondé más en el resto de sus trabajos. Reescuchándolo decidí que había llegado el momento de dar una oportunidad a los dos restantes, y fue ahí cuando me di cuenta del gran error que había estado cometiendo.

Con darle una escucha a su primer trabajo, “Shrouded Divine”, es fácil concluir por un lado que sí, el paralelismo con Opeth es evidente, pero por otro lado hay tantas diferencias como similitudes. Donde la banda de Äkerfeldt mama del folk sueco, In Mourning lo hace del post-rock, y donde los primeros beben del death más crudo y pesado, los segundos lo hacen del más melódico.

Despegar tu carrera con un álbum de este nivel es dar un verdadero golpe sobre la mesa. Desde la hipnótica contundencia de “The Shrouded Divine” al baño de riffs que supone “Amnesia”, pasando por la sugerente evocación del principio de “The Art of Mourning Kind” o la epicidad de la larga “The Black Lodge”. Las comparaciones son inevitables y fáciles de encontrar, pero a mi parecer está fuera de dudas que desde este LP In Mourning ya podían presumir de haber encontrado un terreno y estilo al que llamar propio.

Sobre “Monolith” mi opinión no ha hecho sino mejorar con cada una de las muchas escuchas que le he dado. No me atrevería a decir que sea superior a su predecesor, pues ambos brillan a su propia manera. Sin ningún tipo de cambio sustancial en el estilo y empleando las mismas herramientas, se nota un enfoque distinto en “Monolith”. Es el cambio de una banda que ya ha dado con su identidad y comienza a madurar en torno a ella, con mayor seguridad y claridad en las ideas.

Un álbum conformado por ocho temas de calidad equitativa, aunque al principio sentía especial debilidad por los cuatro primeros, a los que dedicaba la mayoría de mis escuchas, lo cual no es de extrañar. “For You to Know” y su estribillo desgarradoramente brutal, la lección de death metal ecléctico que es “Debris”, o la melancolía con la que te impregna “The Smoke”. También merece destacar la increíble forma de cerrar que supone “The Final Solution (entering the black lodge)”, muestra de los polos opuestos entre los que se mueve su música, con un pequeño guiño en el título a su anterior larga duración.

A día de hoy y a la espera de su futuro álbum de estudio, creo que se puede afirmar que “Weight of the Oceans” es lo mejor que han publicado. Representa la quintaesencia de su sonido, en todos los sentidos: producción, ejecución, composición y cohesión. Con una obra conceptual en torno a una epopeya ambientada en los viajes de un hombre por el océano, Tobias y compañía consiguen sonar mejor en todas sus facetas y posicionarse como una banda absolutamente imprescindible a nivel internacional para los amantes de esta vertiente musical, sin tener nada que envidiar a las agrupaciones más consolidadas.

“Colossus” es directamente lo mejor que han compuesto hasta la fecha. No he escuchado hasta ahora ningún tema tan digno como este de ser bautizado con ese nombre, y es que es realmente una composición de características titánicas, con un estribillo realmente memorable. “A Vow to Conquer the Ocean” es casi igual de legendaria. Da gusto escuchar los solos que se marcan en ambos temas, muestra directa de su evolución como banda. De igual forma que “Monolith” con su predecesor, “Weight of the Ocean” no representa en ningún sentido un alejamiento de la fórmula que les caracteriza, pero si el refinamiento continuo que vienen siguiendo, sonando más contundentes y cristalinos.

“Celestial Tear” es el corte más evocador de su discografía, que logra realmente empañarte la mirada, mientras que los riffs despiadados de “Isle of Solace” logran hacer que tus cervicales se resientan. Se pueden destacar momentos puntuales, pero la mejor forma de degustar “Weight of the Ocean” es sin lugar a dudas escuchándolo de principio a fin.

Con una discografía impoluta hasta la fecha, es comprensible que espere con ganas su siguiente trabajo. El que debe catapultarles de una vez por todas al sitio que se merecen en el olimpo del death metal progresivo. Y si no comprendes o concuerdas con mi postura seguramente será porque todavía no les has dado una oportunidad. Así que ya tardas en enmendar tu error, terminarás por preguntarte donde habían estado In Mourning y por qué no los habías escuchado hasta este día.

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