Ben Howard, honestidad en 10 canciones

ben-howard-1

Todos a veces hemos escuchado algún tema de los que suenan en la radio y nos hemos preguntado cómo demonios ha logrado alcanzar tanta repercusión. Es obvio que el éxito comercial no va de la mano con la calidad de la propuesta, y que vivimos en una era en la que los artistas que encabezan las listas de ventas en muchas ocasiones provocan que perdamos la fe en la humanidad. Pero no voy a ir por estos derroteros, el objetivo del artículo de hoy no es reflexionar sobre la música que consumen las masas, sino avivar la chispa de la esperanza. Pues aún existen músicos que irrumpen en el mainstream y alcanzan el reconocimiento que se merecen, aunque este no sea el objetivo que persiguen, ya que lo único que desean es crear la música que les llena, expresar lo que les pide su interior, compartir lo más recóndito de su ser.

Hace años que sigo a Ben Howard. Bendito sea el día en que curioseando por Spotify me guarde para escuchar más tarde “Every Kingdom”, y bendito el momento en el que por lo que fuera decidí rescatarlo de la larga lista de discos pendientes. Una propuesta sencilla de indie-folk cargada de sinceridad que me enganchó desde el primer momento, pero que fui desgranando poco a poco, sin prisas, saboreando cada tema individualmente. Para cuando ya me encontraba familiarizado con el disco, “I Forget Where We Were” vio la luz, y me sentí perdido, descolocado. Inexplicablemente tarde bastante tiempo en dedicarle las escuchas que merecía, y en entender el giro que dio Ben con su segundo larga duración. Tuve que paladearlo lentamente para comprender que me encontraba ante un verdadero discazo.

Me parece obligatorio dedicarle a Ben Howard el espacio que se merece en Spreading the Sound, e invitaros a zambulliros en su breve pero excelente discografía. Con un poco de suerte con estas 10 canciones os daréis cuenta de que os encontráis ante algo muy especial.

  1. Diamonds

Canción que define a grandes rasgos lo que te vas a encontrar en “Every Kingdom”. Una guitarra acústica tocada con una técnica de fingerpicking destacable, sobre todo teniendo en cuenta que canta al mismo tiempo. Una voz suave, popera, sin llegar a resultar empalagosa, que consigue junto a la estructura de los temas y las coreables y muy trabajadas letras convertir el disco en una colección de himnos en potencia. Pese a que quedan en un segundo plano en el mix, los arreglos del resto de la banda que acompaña a Ben son indispensables para entender el resultado final. Especialmente la percusión, que ayuda a realzar determinados momentos y dotar de energía a las composiciones sin salirse de su rol secundario.

  1. Everything

Con el suficiente material para publicar un álbum completo, con temas que habían sido publicados anteriormente y otros nuevos, en 2011 vería la luz su verdadero debut. Y no me cuesta demasiado entender por qué “Every Kingdom” supuso el lanzamiento de la carrera musical de Ben Howard. Su propuesta es amigable al oído para un público muy amplio, entrando a la primera escucha, y el tracklist está conformado de principio a fin por verdaderas joyas, que además, fueron grabadas con total austeridad. Sí, luego contaron con una discográfica grande para la distribución, pero la grabación fue puramente DIY y con los recursos justos. No hace falta una superproducción para componer música sincera con la que poder conectar. Es algo que viene bien recordar de vez en cuando en la era del uso abusivo de lo digital y la eterna búsqueda del sonido perfecto.

  1. The Fear

Quizás no sea una lista demasiado representativa, al girar sobre todo en torno a sus dos LPs y apenas prestar atención a sus lanzamientos de corta duración. Pero es que hasta ya me ha resultado difícil dejar tantos temas fuera. “The Fear” es un verdadero himno, en referencia a lo que comentaba antes. Esa melodía de guitarra dinámica que se te clava, la sólida percusión, la forma en que domina la intensidad con que se desarrolla, aumentando y disminuyendo conforme va respirando el corte. Y ese estribillo, que invita a ser cantado al mismo tiempo que resulta difícil no sentirse identificado con él. Porque todos tenemos la preocupación de no ser capaces de afrontar nuestros miedos.

  1. Black Flies

Durante mucho tiempo “Black Flies” fue mi corte favorito de su discografía, pero ahora mismo ya no estoy tan seguro. Aunque sigue manteniéndose entre los mejores por supuesto. Es la rara de “Every Kingdom”. En un disco en el que todos los temas, sea más o menos positivo su contenido, tienen un enfoque siempre desde una perspectiva optimista, “Black Flies” se envuelve en una atmósfera nostálgica, sombría. Recuerda que las personas y situaciones cambian, cuando no son los demás podemos ser nosotros, nada es perenne y abundan los momentos agridulces. Pero ante todo, parafraseando a John Donne, que ningún hombre es una isla, y por lo tanto no debemos sentirnos solos.

  1. Esmerelda

“Esmerelda” pertenece a “The Burgh Island”, un EP que publicarían en 2012, un año después de “Every Kingdom”. Ahora se puede observar que el estilo de los cuatro temas que lo conforman sirven como puente, uniendo el indie-folk más apto para todos los públicos de su primer trabajo con la propuesta menos convencional de “I Forget Where We Were”. Arpegios evocadores, un ambiente que resulta lejano, misterioso. Ben ya había decidido la dirección que quería tomar musicalmente, e iba a ser por caminos inhóspitos y desolados.

  1. Burgh Island

Otro aspecto que se empezaba a notar también en este trabajo era su progresiva tendencia hacia canciones más largas. “Burgh Islands” con sus más de ocho minutos te deja una sensación de abandono, con esa guitarra acústica que ya empezaba a revestirse de efectos, explorando territorios desconocidos hasta la fecha y plasmando esos nuevos derroteros musicales (y supongo que personales) en que se iba adentrando. En este tema colabora la vocalista de folk noruega Monica Heldal, añadiendo contrastes al que termina siendo un corte muy interesante.

  1. Small Things

Si vienes de haber escuchado “Every Kingdom”, su segundo trabajo es un disco que te deja descolocado. Quién sabe, quizás sea como rechazo al éxito obtenido y el demostrar que iba a componer la música que deseara, independientemente de lo vendible que fuera el resultado. Quizás fuera una debacle personal que le llevara a sumergirse en un océano gris sin la viveza de su debut. Lo cierto es que “I Forget Where We Were” es un disco oscuro, introspectivo, más difícil a la primera escucha. Un chocante cambio de canciones cálidas a la gelidez del invierno. Pero lo que es innegable es que el resultado es impresionante, y solo engrandece la figura de Ben Howard.

  1. Rivers in Your Mouth

“I Forget Where We Were” requiere más tiempo para poder entenderlo, pero una vez lo logras quedas completamente atrapado. Ben se abre completamente ante sus oyentes, es algo que se palpa en cada una de las canciones. Es un álbum que refleja la persona que era en el momento en que fue grabado, cada una de las notas está cargada de significado. “Rivers in Your Mouth” es un reflejo de la mayor relevancia que tuvieron las guitarras eléctricas en la elaboración del disco. Desde la melodía de armónicos sobre la que canta a los arreglos que se van dando. La batería sigue siendo en su minimalismo un elemento importante en el desarrollo de los temas. La versión en directo de la BBC es genial, una muestra de lo bien que son capaces de plasmar la magia de estudio en sus conciertos.

  1. End of the Affair

“End of the Affair” es probablemente el corte más fuerte del álbum. Recuerdo cuando lo sacó como adelanto en 2014 cómo me voló la cabeza el cambio que pega en la recta final. Un corte que derrocha oscuridad, todo lo que te rodea es profundamente negro, y la guitarra y voz de Ben Howard es la única fuente de luz capaz de ayudarte a escapar. La citada sección, conformada por una sucesión de increíbles armónicos prolongados gracias al excelente uso de un pedal delay, y como el resto de la banda ayudan a empujar ese crescendo final, es sencillamente hipnotizante, mágico. El uso de los efectos a lo largo del álbum logra dotarle de una vibración general que define el sonido del disco, y que junto a la naturalidad de la producción, logran que cobre vida propia. Saber que la guitarra que da inicio el tema fue grabada con el amplificador sonando a través de un piano para lograr una reverb natural e impredecible solo le dota más encanto al resultado.

  1. All is Now Harmed

Con gravedad, dolido pero habiendo sobrevivido a la experiencia de haber grabado un álbum como este, lo cierra de manera elegante y sentida. Con unas guitarras más evocadoras que nunca, el invierno termina, y Ben sale siendo una persona diferente a la que era antes de que todo sucediera. Quién sabe hacia qué senderos le llevarán sus inquietudes, experiencias y conflictos internos en el futuro, pero mientras continúe compartiéndolo a través de su música, nosotros estaremos encantados de escucharla y sentir como nuestras sus canciones.

Anuncios

One thought on “Ben Howard, honestidad en 10 canciones

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s