Faunts – Ostalgia Volume 1: Thirty-Three

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En 2005 unos canadienses compusieron un álbum que, compaginando los elementos propios del pop, el shoegaze o la electrónica, ambicionaron captar la esencia del espacio y su inabarcable inmensidad en su hora de duración. Numerosas capas de sintetizadores, guitarras ensoñadoras y una voz de gran delicadeza lograron encerrarla bajo el nombre de “High Expectations/Low Results”, título bastante alejado de la realidad del disco. Y con este trabajo Faunts iniciaron su carrera, una carrera llena de pausas y lanzamientos muy separados entre sí, pero con la semilla de la creatividad siempre latente en cada uno de ellos.

El sonido ha ido evolucionando a lo largo de su discografía, pero sin embargo hay características, que ya sea de una forma u otra, se han mantenido como señas de identidad constantes. El papel de los teclados y los sintetizadores, los matices propios de la electrónica, las guitarras preciosistas o el corazón pop que reside en la voz o la estructura de muchos temas, por mucho que terminen derivando en terrenos más experimentales. Su debut, que era el que menos me convencía inicialmente, está creciendo mucho dentro de mí con el paso del tiempo. Y es que para afrontar las novedades que nos han ofrecido este año era necesario volver a los orígenes.

Tras el curioso single independiente “Mountains” que vio la luz en febrero, ha sido hace unos meses cuando han publicado el primero de una serie de EPs. Desde 2012 no teníamos novedades de ellos, con su viraje hacia un shoegaze mucho más oscuro e introspectivo en “Left Here Alone”, pero “Ostalgia Volume 1: Thity-Three” no es una continuación directa de donde lo dejaron. De hecho el mismo nombre de su nuevo lanzamiento es una referencia a “Twenty-Three”, uno de los mejores cortes de su primer álbum, que estoy seguro no es casual. Y consistiendo en una continuación de la metamorfosis que ha caracterizado siempre a su sonido, os adelanto que hay algo que no ha cambiado… y es que sigue creando la banda sonora perfecta para cerrar los ojos e imaginarse flotando en el abismal vacío que separa las estrellas.

Un tema. 17 minutos. Cinco partes. Ese es el formato por el que han decidido optar para “Thirty-Three”, apostando por la vertiente más abstracta y menos convencional de su sonido. Y es que otro elemento perenne en su fórmula es la de un acercamiento abstracto al proceso compositivo. En todos sus trabajos hay momentos o temas que podrían ser propios de una banda de indie-pop al uso, pero no hay más que escucharse un disco entero de los canadiense para darse cuenta de que ellos van mucho más allá.

Departure” es la primera de las cinco piezas que componen el EP. La sensación de partida, de comienzo del viaje, queda bien plasmada en las capas de sintetizadores y las líneas de voz iniciales. Desarrollo atmosférico con momentos puntuales en que la percusión y sintetizadores más pesados dan algo de intensidad al tema. Un corte inicial que deja sensaciones algo tibias. “Remembered”, revestido de un ambiente de melancolía, promete más desde el principio, presentando un resultado también calmado pero mucho más convincente. Como os imaginaréis por el planteamiento, las transiciones entre temas son prácticamente inexistentes, ya que son simples divisiones de una pieza única.

Trauma” supone la progresión natural de su predecesora, con un ritmo sutilmente más marcado y una estructura algo más típica sin desmarcarse de la esencia del EP. Presenta alguno de los momentos más inspirados, con la compaginación de la batería con los arreglos electrónicos y la destacable línea de bajo. Sin apenas darte cuenta ya estamos en la recta final con la cuarta parte, “Forgotten”. Una de las diferencias más notables respecto a anteriores trabajos es la guitarra, que en este tiene un rol muy similar al de los sintetizadores que hace que se confundan. En este han decidido tomar una dirección mucho más encauzada hacia la electrónica, alejada del shoegaze de “Left Here Alone”. Y de manera casi precipitada nos encontramos ya en el final con “Arrival”, en el cual hacen aparición en segundo plano las desaparecidas guitarras, otorgándonos unas distantes notas con reverb. El final se me hace repentino, dejándome pensando que quizás en el siguiente EP continúen en ese mismo punto.

Un trabajo breve, muy breve para el tiempo transcurrido, pero supongo que eso lo compensarán publicando pronto las siguientes partes del proyecto “Ostalgia”. ¿Conclusiones? Un disco que cumple, pero que no termino de ver a la altura del resto de la discografía de Faunts. Quizás el tiempo o sus futuras continuaciones me den la perspectiva necesaria para disfrutarlo como los demás

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