50 canciones de 2016 que no puedes dejar pasar (Parte II)

40. Hypno5e – Central Shore – Tío (andiros)

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Si alguien me pidiera que le describiera el sonido de Hypno5e con una sola palabra, creo que sería “difícil”. Desde luego no son una banda para todos los públicos, con una fórmula ecléctica y jugando entre los polos de lo profundamente evocador y el mathcore menos accesible. Conjugando pasajes tanto en francés como en castellano e inglés, y jugando con numerosos samples vocales, consiguen hacer realmente propia la etiqueta de cinematic metal. Con “Shores of the Abstract Line”, su último trabajo, han dado un paso más en una concepción de la música bastante abstracta y realmente única. “Central Shore – Tío” nos ofrece su cara más amable, con las influencias latinas que tanto les gustan, registros melódicos y optando por el castellano. Hace poco además han sacado un vídeo que lo complementa a la perfección, presentando escenas de una película dirigida por el cantante de la formación que verá la luz en 2017.

39. Devin Townsend Project – Higher (seruli)

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Devin no ha vuelto este año con algo novedoso bajo el brazo. Nada que no hayamos escuchado antes en otros de sus álbumes con Devin Townsend Project. Es más bien un compendio de todo lo que ha hecho a lo largo de los años. No por ello es un mal álbum, más bien destaca entre lo mejor del año, en mi opinión –hace falta aclarar esto último para evitar responsabilidades ante cualquier quisquilloso a quien el calvo no le caiga en gracia–, y a su vez alguna de sus canciones destacan entre el resto, pese a tener todas un gran nivel. He elegido “Higher” por un sencillo motivo: lo tiene todo, y muy bueno. Un gran comienzo acústico con una atmósfera relajante que te incita a pensar que no va a pasar nada fuera de lo corriente, pero sí que pasa. El tema se levanta con una parte corística más en consonancia con un tema marca Devin y se desarrolla con un despliegue de pirotecnia y una variedad que te impiden por completo predecir el rumbo de la canción. Una buena muestra del potencial de nuestro amigo bipolar.

38. Jon Anderson/Roine Stolt – Knowing (raulsangonzalo)

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Una de las propuestas musicales más refrescantes de este año viene de la mano de Jon Anderson y Roine Stolt, con una vuelta al rock más clásico de Yes y a sonidos eléctricos del progresivo actual. Una delicada mezcla que, a mi modo de verlo, es el resultado de una evolución darwinista que, si bien no ha conseguido sobrevivir, es la música que todos esperábamos, esa continuación del dorado progresivo de los 70. “Knowing” constituye el epicentro del álbum “Invention of Knowledge” y es una de esas canciones cuya escucha activa multiplica por cien la atmósfera auditiva que genera. Un viaje interior, a la magia y entusiasmo del genio, a las ganas de aprender y emocionarse con la llegada del invierno, en forma de copos de nieve, como con el regreso de los monzones en la mística Asia. Una canción que ensalza la belleza del mundo que muchas veces queda nublada con nuestras propias odiseas personales.

37. Tokimonsta – Heart on the Ground (andiros)

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En mi progresivo adentramiento en la electrónica este año he descubierto numerosos artistas que me han ayudado a continuar expandiendo mi repertorio de este género tan amplio. Con Tokimonsta he descubierto que algo de influencia hip-hop puede resultarme interesante, habiendo disfrutado mucho desgranando su último EP, “Fovere”. 7 cortes con melodías sugerentes con un regustillo oriental y una atmósfera que te traslada al mundo que teje la productora con sus sintetizadores y loops bastante rítmicos. “Heart on the Ground” es mi favorita, demostrando en este corte la gran capacidad de evocación que posee, con la colaboración al micrófono de Kiya Lacey.

36. Emma Ruth Rundle – Protection (jessmorell)

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Emma Ruth Rundle ha sido mi descubrimiento del año y con ello arrastrando también proyectos como Marriages o Red Sparowes desenvolviéndose dentro del terreno del post-rock y del shoegaze. Si ya no tenía suficiente con las toneladas de oscuridad e introspección de algunos de mis top ten como Cult of Luna, Katatonia o Chelsea Wolfe capaces de arropar, mimar y entender mis propias emociones, con Emma he encontrado un tipo de conexión más directo de ser posible eso. Su voz se presenta desnuda al compás de una guitarra y su música de tendencia más folk y acústica logra atravesar cada capa de tu piel para acariciar lo que sea que lleves dentro de tu cuerpo y no puedes sino que dejarte llevar. Una auténtica belleza que reside en el poder de la autenticidad y la sencillez.

He escogido el tema “Protection” siendo el primero que escuché de su reciente nuevo álbum “Marked for Death”, cuyo título ya nos dice mucho de su contenido. Sin ostentaciones pero eclipsante, el estribillo es realmente relajante.

35. Ólafur Arnalds – Particles (andiros)

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Ólafur Arnalds es un compositor prolífico, lo que supone para nosotros, sus afortunados seguidores, que podemos contar con uno o dos trabajos suyos mínimo cada año. Entre las novedades que nos ha dado en 2016 la que me ha parecido más interesante ha sido su álbum “Islands Songs”, que como expliqué al reseñarlo forma parte de una idea más amplia que una simple colección de temas. Filmada en un faro de Garður y contando con colaboración de Nanna Bryndís Hilmarsdóttir de Of Monsters and Men al micrófono, “Particles” es una pieza minimalista y sensible que condensa la gran capacidad de emocionar y decir mucho con poco que posee Ólafur.

34. Red Hot Chilli Peppers – The Longest Wave (raulsangonzalo)

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“The Getaway” ha traido muchísimos buenos temas como “Dreams of a Samurai”, “Dark Necessities” o “Feasting on the Flowers”. Y es curioso porque parece que hay canciones que parecen determinar una época de tu vida y te guían por ella. De ahí a que me quede con “The Longest Wave“, una de las mejores canciones de los archi(des)conocidos Red Hot Chili Peppers. Una canción de amor que vino en el mejor momento de mi vida y dejó mi alma al desnudo ante tal perplejidad. Con un reflejo sonoro a la Hendrix, la ola más grande estalla ante nuestros océanos emocionales para quedarse para siempre. Sin duda, una de las mejores canciones de este fatídico año.

33. Viva Belgrado – Apaga la Llum (andiros)

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Tras un discazo como “Flores, Carne”, su sucesor lo tenía complicado. Y pese a las sensaciones encontradas que me provocó “Ulises” por su excesivo continuismo estilístico, finalmente ha terminado por parecerme un buen disco, aunque esté alejado de la calidad incuestionable de su álbum de 2014. Ha ayudado a que los temas de Viva Belgrado crecieran en mí el haberles visto en directo en Valencia y Xàtiva en su gira nacional en octubre y noviembre, los cuales me dejaron un muy buen sabor de boca, bastante mejor que la sensación que me dejaron el pasado año.

Mi tema favorito de “Ulises” es precisamente en el que más se alejan de los elementos que los definen. En “Apaga la Llum” la instrumentación hace de colchón para el spoken word medio rapeado que se marca Cándido, con una letra emotiva y preciosa que en la parte final llega a una explosión instrumental que, junto a la última estrofa, es difícil que no te toque la fibra sensible.

32. Sabaton – Shiroyama (seruli)

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Hay algo que Sabaton sabe mejor que nadie, y es narrarte cualquier acontecimiento histórico y que salgas creyéndote un puto héroe sin haberte movido del sofá. Por mucho que sus canciones sean simples, la espectacularidad y la épica que saben imprimirles ayuda de sobras a olvidarte de lo primero. “Shiroyama” narra la batalla de los últimos samuráis y la defensa de su posición en la colina homónima contra las fuerzas infinitamente superiores del imperio nipón –cuanto más desigual sea una batalla más papeletas tiene para que Sabaton le dedique una canción–, y el tema le hace justicia con una interpretación de Joaquim, el vocalista, muy sentida, y una instrumentación espectacular. Katana contra pólvora, ¿qué ganará? La pólvora, está claro, una lástima.

31. Iamthemorning – Lighthouse (andiros)

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Tenía fichados a Iamthemorning desde hace tiempo, y su confirmación para la tercera edición del Be Prog! fue el empuje definitivo que necesitaba para decidirme a ponerme con ellos. Sus anteriores trabajos me parecen discos muy interesantes y que nos enseñan a una banda que desde el primer momento desprendía mucha personalidad, pero con su último trabajo han dado un verdadero salto de calidad. “Lighthouse” es un disco conceptual lleno de dramatismo, oscuro y emotivo, teatral por momentos y, sobre todo, muy maduro. La canción homónima, en la cual participa Mariusz Duda, es simple y llanamente mágica, Marjana y Gleb han logrado hilar en esta pieza unas melodías que, en su profunda melancolía casi dolorosa, consiguen conectar de una forma muy profunda con el oyente.

Partes anteriores:

50 canciones de 2016 que no puedes dejar pasar (Parte 1)

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