Crónica: Plini + Disperse + David Maxim Micic en Barcelona, Razzmatazz 3, 5/4/2017

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Fotografía de Elena Gammone

Andiros: Llevaba bastante tiempo esperando a que se diera una ocasión como la del pasado 5 de abril. Por fin David Maxim Micic, Jakub Zytecki y Plini organizaron lo que deseábamos todos sus seguidores: una gira conjunta. Y, por suerte, esta fue por Europa y con dos citas en España, por lo que seruli, raulsangonzalo y un servidor no tardamos en hacernos con nuestra entrada para esta fecha imprescindible en Barcelona. Era el momento perfecto para ver a estos tres genios, jóvenes promesas de la guitarra, y al resto de musicazos que les acompañaban en sus respectivas bandas, en un ambiente tan cercano como el de la Razzmatazz 3. Y por si faltaban alicientes, David Maxim y Disperse presentaban sus nuevos trabajos recién salidos del horno. Y Plini también, pues la última vez que paso por aquí junto a Animals as Leaders e Intervals (concierto en el que también estuvimos) “HandMade Cities” todavía no había salido a la luz. En fin, os dejamos aquí con la crónica del que seguramente termine siendo uno de los mejores conciertos del año para la mitad de la redacción de Spreading the Sound.

David Maxim Micic (andiros)

¿Que si me gustó el concierto de David Maxim? Sí, era al músico que más ilusión me hacía ver con diferencia y disfruté mucho. ¿Estrictamente hablando, fue un buen concierto? Tristemente las circunstancias hicieron que no fuera todo lo brillante que podría haber sido. Los problemas e inconvenientes del concierto no fueron culpa suya, sino de unas circunstancias y formato que jugaron en su contra, y que provocaron que en su paso por España el directo del joven guitarrista no estuviera a la altura de su música.

Su set empezó con David exponiendo de forma desenfadada lo obvio: había en el escenario dos kits de batería, pero nadie que tocara en uno durante su repertorio. La explicación es que en la gira tocaba con él Mike Malyan de Disperse (David no tiene banda de directo como tal, así que la forman miembros de Plini y Disperse), pero por motivos familiares tuvo que volverse a Reino Unido, por lo que David no tuvo más remedio que disparar las baterías desde el ordenador, lo cual ya supuso de por sí un bajón considerable de la experiencia del directo. Además también lanzó numerosos sintetizadores y algunas guitarras, lo que en algunos momentos, con un volumen excesivamente alto, provocó que Simon Grove y Jakub Zytecki quedaran en un incómodo segundo plano, desaprovechando su gran talento en directo.

Por lo tanto no fue un gran concierto entendiéndolo en formato banda, pero David Maxim brilló en solitario, sonando su guitarra a la perfección, interactuando con el público y haciendo justicia en cada nota a su último disco, el cual interpretó al completo sin los interludios. El único tema que rescató de anteriores trabajos fue “Bilo I”, con Jakub Zytecki demostrando su extraordinaria capacidad técnica a la guitarra, pero siendo tragado por los samplers y la rítmica en la segunda parte del solo. Mis momentos favoritos fueron “Living Room”, clavando todos los momentazos del tema, “Some One Else’s Hat”, desde el crescendo post-rockero a su solo de guitarra, todo perfecto, y “Who Bit the Moon”, la mejor forma posible de cerrar el concierto. En el solo de Larissa improvisó con la guitarra para suplir su ausencia, hizo suya la colaboración en el disco de Adam Rafowitz… y el final con los samplers de Dunja fue mágico como era de esperar. Espero que más pronto que tarde pueda volver a ver a David Maxim en directo, en mejores circunstancias… y quién sabe, quizás con la alineación para interpretar su proyecto Bilo en directo, con cantantes y violín. El tiempo dirá.

1. Living Room

2. Someone Else’s Hat

3. Damar

4. 687 Days

5. Bilo I

6. Who Bit the Moon

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Fotografía de Elena Gammone

Disperse (andiros)

Viendo la ausencia del batería en David Maxim no sabíamos que nos encontraríamos en Disperse… pero en este caso hubo más suerte, ya que los polacos pudieron contar con Józef Rusinowski a las baquetas, el cual nos sorprendió habiéndose aprendido el repertorio en tan solo un día, según nos contaba Rafal. Mucho mérito tiene el joven batería, que hizo un gran trabajo con las partes de Mike Malyan en “Foreword”, que no destacan precisamente por su sencillez.

Una cosa que llamó la atención desde el principio fue la presencia que ganó Jakub Zytecki desde el primer segundo. Pasó de ser apenas audible durante el anterior concierto a demostrar quién era el guitarrista más técnico y limpio de la sala. Los que no estuvieran familiarizados con su música seguro que tuvieron problemas para asimilar lo inhumano de sus solos de guitarra y forma de tocar, realmente impresionante. Lo digo totalmente en serio, Jakub Zytecki es la joven promesa del shred, entendido en un contexto que resulta mucho más atractivo que el de otros guitarristas: el de una banda que hace temas redondos que derrochan musicalidad por encima de técnica.

El repertorio giró en torno al último disco, siendo “Enigma of Adobe” la única que rescataron del “Living Mirrors” (no entiendo la ausencia de un tema imprescindible como “Messages from Atlantis”), y que fue precisamente la única que tuvo un sonido falto de definición. Disperse nos tocaron la fibra con “Bubbles”, nos hicieron movernos con la popera “Tether”, flipar con las melodías de “Gabriel” y sentir que nos quedábamos a medias cuando dijeron que se despedían con “Neon”, pues todos nos habíamos quedado hipnotizados con el gusto y maestría que desprendían. Rafal hizo un gran trabajo al micrófono, sabiendo mantener el nivel de estudio aun careciendo de todos los efectos y producción del disco. Desconozco por qué dispararon los sintetizadores y teclados cuando normalmente se encarga él en directo de tocarlos. Lo que más destacaba era la guitarra, pero no hay que quitar mérito al resto de músicos, pues sonaron con solidez como banda. De la misma forma que a David, espero no tardar demasiado en volver a verles en vivo.

1. Foreword

2. Bubbles

3. Gabriel

4. Enigma of Adobe

5. Tether

6. Neon

 Plini (raulsangonzalo) 

Tras los cortos pero transcendentales conciertos de Disperse y David Maxim -uno piensa que ha asistido a un verdadero festival de guitarra- le toca el turno al australiano. Andiros me comentaba que, en la mayoría de conciertos hay una mano negra que hace que el cabeza de cartel suene mucho mejor que los anteriores. Y no es que fuera un cambio tan drástico, pero ahora el sonido era cristalino. Con Troy Wright a la batería; Simon Grove al bajo (“¡deja el móvil!” gritaba un desesperado fan), y Jake Howsam Lowe a la rítmica, con una guitarra que parecía una de esas espadas bestiales de Final Fantasy, Plini recibió una acaloradísima bienvenida del público.

Y no se hizo de rogar, “Electric Sunrise” salió disparado y la magia se hizo en toda la sala del Razzmatazz 3. La epifanía del tema principal de tapping nos dejó a todos electrocutados. Y es remarcable decir que a pesar de ese pequeño fallo de sincronización-armonización en uno de los primeros picados, la ejecución fue impecable durante todo el concierto. Al entusiasmo convertido en canción, le siguió “Moonflower”, uno de los temas más técnicos, heavys y progresivos de su repertorio más antiguo. Una forma de dirigirse a los fans mostrando los dientes y queriendo decir: “sabíais a lo que veníais”. Pero como un maestro que cuida de sus discípulos, la disciplina se convierte en hábito, en placer y en alegría con “Atlas”. La verdad es que no sé cuál es la fórmula, pero este tema consiguió unir a todas las mentes en una y eso es difícil de conseguir en los tiempos que corren. Y qué decir de la ejecución de Jake en una de las, probablemente, más difíciles secciones rítmicas jamás compuestas, con ese armónico artificial que le rompe todos los esquemas a uno.

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Fotografía de Manuel Pérez @photopezzz (Instagram)

Con el principio tan barroco y casi hasta sinfónico de “The End of Everything”, Plini nos trasladó a un océano de serenidad, a una puesta de sol, a algo bonito; aunque según él, esto es lo que siente cuando sale de la ducha. Máximo pretexto para lo que estaba por llegar: “Selenium Forest”, una de las marcas más solemnes de Plini. Un tema que quizás se hizo un poco pesado por la persistente repetición del tema principal, pero que fue sentenciado con una impecable ejecución del solo y una pequeña jam final en la que todos colaboraron. Volviendo de nuevo al presente, “Handmade Cities” sopló sobre la sala como si el viento hubiera cambiado de dirección hacia un estilo más maduro, en el que, sin duda, la mano de Simon es la que domina el espacio y tiempo de la canción. Le siguió, como en el álbum, “Inhale”, que quedó demasiada seria y dura para el concierto. Se disparó la mítica “Heart”, el alma melódica de la trilogía. Esta fue una versión más light si cabe que la original, pero que llegó en uno de los momentos más críticos de la noche. Ayudando a generar ese clímax, les siguió una improvisación entre Plini y Jake en la que cada uno se retaba con unas bases de acordes poco convencionales.

Y se desata la tormenta. “Cascade” comenzó a caer como una verdadera catarata auditiva sobre todos nosotros. La magia es real, pensaba uno, y una esencia divina se denotaba en el ambiente. Increíble era poco. Una ejecución con la que, a pesar de la complejidad técnica, a uno le entraban ganas de romper a llorar de emoción en esa parte final tan gloriosa. Y entonces es cuando el público se abalanzó al escuchar que sólo quedaba una canción. Haciendo gala de su particular sentido del humor, “I don’t know what I’m doing with my life” es lo que dijo Plini tras la que lió al tocar una versión muy poco ortodoxa del opening de la serie Friends, donde un estribillo tocado a semicorcheas con la batería casi me causa una explosión mental.  “Away” comenzó a sonar y las pasiones se calmaron. Pero estas retornaron al ver tocar a Simon una versión en bajo del solo original. A ésta genialidad le siguieron las improvisaciones de Jakub, Jake, David y Plini, estos dos últimos sin dudar dudar en tratar de hacerle perder el tiempo y los nervios a Troy Wright, fracasando en su intento. Fue un momento en el que pensé: estamos asistiendo a la tercera generación del G3. Una visión del futuro que ya se ha hecho presente. Y para terminar, la delicada y perfecta luna de papel. “Paper Moon” nos llevó de nuevo por un viaje emocional en el que todos entramos en éxtasis. Un paroxismo sensorial que dio punto y final a uno de los mejores conciertos a los que he asistido nunca.

1. Electric Sunrise

2. Moonflower

3. Atlas

4. The End of Everything

5. Selenium Forest

6. Handmade Cities

7. Inhale

8. Heart

9. Cascade

10. Away

11. Paper Moon

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Fotografía de Mauel Pérez @photopezzz (Instagram)
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