Warning – Watching From A Distance

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Como leí en su día, pueden llegar a existir, a nivel metafísico, dos tipos de depresión: la depresión entendida como enfermedad mental, que es aquella que atañe una profunda tristeza, desinterés generalizado, baja autoestima, alteración de las funciones psíquicas… es decir, un problemón como la copa de un pino, que no tiene otra solución que tratamiento clínico y psicológico. Pero hay otra definición, que a mí personalmente me encanta, que es aquella… digamos, auto-inflingida, o como me gusta llamarla a mí: depresión sanadora. Que no es otra que aquella en la que te levantas una mañana cualquiera con una melancolía y una morriña desorbitada, que solo tienes ganas de coger una manta y enrollarte como un burrito (si, a lo Homer Simpson) y dejarte llevar por el tiempo y el espacio como si de un ser incorpóreo te tratases. Este proceso tan maravilloso suele ir acompañado por sonatas musicales acordes a tu delicada sensibilidad, álbumes que te ayudan a digerir el auto indulgente estado en el que te encuentras. “Watching From A Distance” es uno de estos álbumes.

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Ahora bien, conozcamos antes que nada la breve pero intensa historia de estos románticos británicos. Warning son una banda proveniente de Essex, fundada en 1994 por Stuart Springthorpe (batería) y Patrick Walker (vocalista y guitarra). Después de dos demos, “Revelation Looms” en 1996 y “Blessed By Sabbath” en 1997, editan su primer larga duración, “The Strength To Dream”, en 1999. En esta época la banda aun practicaba un incipiente metal tradicional, con toques claramente stoner. Es en este punto, y en el que parece ser la cumbre de su carrera, cuando deciden tomarse un largo descanso. No es hasta 2005 cuando la banda vuelve a unirse y bajo el sello Miskatonic Foundation (Propiedad de Richard Walker, guitarrista de Solstice) publican, paradójicamente, el que es probablemente el mejor álbum que el doom metal del nuevo siglo ha parido. Después de esto llega el vacío, el grupo se desintegra en 2009. Pero gracias a los astros el vocalista Patrick Walker (piedra angular del grupo) forma 40 Watt Sun, que nos devuelve a los mejores tiempos de nuestros queridos Warning.

Conocida su historia, detengámonos ahora en su obra cumbre, que es lo que nos concierne. Desde la languidez de los primeros acordes de “Watching From A Distance”, nos damos cuenta de que se nos esta contando algo, los acordes hablan por si solos, los pasajes se convierten en palabras, y las palabras en historias. No sabemos lo que nos quiere contar, pero si que sabemos que es algo intenso, autentico, profundo. Y entonces es cuando entra la voz de Patrick Walker, y se nos cae el mundo a los pies. Es posiblemente la historia de amor mas hermosa y devastadora que se haya contado jamás (con permiso del maestro Shakespeare, que se que nos perdonará).

Sometimes when I watch you,
You seem like the same person that I once knew
And watched from a distance,
But never able to do more than I ever would…

E indudablemente lloramos, no con lágrimas reales, sino por dentro, sentimos la devastación que nos quiere transmitir Walker. Y es que Walker no es un gran cantante, no tiene un gran registro, pero su fortaleza es otra, el saber transmitir y evocar con una intensidad inusitada un abismo de murria y olvido, y no le hace falta desgarrar su voz para contárnoslo, su voz es cristalina como el agua. La habilidad de Warning radica en su originalidad (el no usar growls es un claro ejemplo de ello). Frente a otras bandas del estilo que suelen transmitir dolor y angustia, los de Essex emanan belleza a raudales, son hermosos, y eso los hace únicos. Los siguientes cuatro cortes repiten la misma formula, una formula que funciona, hay gente que los considera monótonos ¿Pero a caso es monótono aquello que nos desnuda el alma?

Temas como “Footprints” (cuya explosión final en el estribillo es de otro mundo, sin duda mi favorita) o “Echoes” nos conducen a través de la desesperación de un hombre que lo ha perdido todo, y escribe sobre ello para lidiar con su dolor. El ritmo casi fúnebre de las guitarras hace que cada silaba, cada silencio, cada respiración sea única. Cada segundo importa. La batería hace un trabajo magnifico, buscando los matices para que cada golpe suene certero, enfatizando los momentos álgidos de la canción. Aquí te das cuenta del alto nivel de los integrantes de la banda, por que tocar tan lento es una habilidad que pocos tienen. Quizás el único punto negativo sea la ausencia audible del bajo, que debido a la distorsión y el gravísimo tono de sus compañeras de cuerdas queda casi enterrado. Pero sinceramente, en otros estilos sería sacrílego, pero aquí es un sacrificio casi necesario, no molesta, todo esta debidamente colocado en su sitio.

Llegado hasta aquí creo que desgranar punto por punto cada tema sería un error, ya que el conjunto es lo que realmente destaca, y es así como el público debería degustarlo. Así pues solo me queda recordarte que cuando tengas un desdén generalizado y el hastío no te deje pagar ojo, es el momento de desempolvar esta obra maestra, ver la lluvia caer desde tu ventana, abrir cada poro de tu piel y perderte en la noche sepulcral, donde recordaras eternamente que todo tiempo pasado fue mejor.

And sometimes it makes me feel feelings that I never hoped to find
Sometimes it makes me feel like I’m living out of time…

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