“The Sound of Perseverance”, la obra culmen de Death

The Sound of Perseverance COVER

“Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, también éste mira dentro de tí”. Friedrich W. Nietzsche.

Esta cita es lo primero que salta a la vista al abrir la caja del disco. Tengo curiosidad por saber con qué motivo Chuck Schuldiner decidió incluirla en el artwork del álbum. Es obvio que se trata de una advertencia pero, ¿ante qué?. Nos encontramos ante un disco que explora a través de sus letras temas sociales, personales y emociones negativas, supongo que originados en las experiencias del día a día de Chuck y los múltiples obstáculos que encontró a lo largo de la carrera de su banda. En alguna que otra entrevista dejó caer que echaba de menos los tiempos en que eran una banda underground, ya que en el momento en que firmaron su primer contrato se dio cuenta de que las presiones por parte de la discográfica desvirtuaban el arte tal y como él lo entendía. Pasó su carrera entera buscando el ansiado equilibrio entre la parte artística y la comercial/económica.

Inicialmente tenía pensado escribir sobre otro trabajo de Death pero me he decantado por su obra final. A mi parecer su carrera es intachable y considero que con cada lanzamiento se superaron. Cada trabajo es excelente y al escucharlos cronológicamente me doy cuenta de que no cesaban en su empeño por expandir sus límites y ampliar el espectro de lo que era posible dentro del death tal como era entendido en la Florida de los 90. Desde las primeras demos se intuía que Death iban a ser una banda especial. Con sus 3 primeros trabajos de estudio construyeron los cimientos de una trayectoria que consistió en un crecimiento imparable. Con Human tocaron techo y se convirtieron en un referente dentro del género y su influencia todavía perdura. Individual Thought Patterns y Symbolic” supusieron un acercamiento cada vez mayor a un estilo más progresivo, con composiciones más largas y estructuradas de maneras menos convencionales, arreglos poco usuales en el género y lo que considero más meritorio de todo, en ningún momento dejaron de sonar a ellos mismos. Finalmente, en 1998, llegó la que para mí es su magnum opus, “The Sound of Perseverance”. Hasta no hace mucho decía que mi favorito era el Individual pero a día de hoy tengo serias dudas al respecto. Prefiero la etapa de los 90 de la banda, y si tuviera que quedarme con un álbum suyo creo sería éste.

Band
De izquierda a derecha: Shannon Hamm (guitarra), Chuck Schuldiner (guitarra, voz), Scott Clendenin (bajo) y Richard Christy (batería).

Death eran una banda diferente dentro del género. Cuando parecía que el death metal solamente podía crecer en una dirección a base de aumentar los decibelios, la agresividad y el tempo, Chuck ofreció una vía alternativa, y lo hizo en pleno apogeo de esta escena musical en lugar de esperar a su agotamiento. A nivel musical entendía que los temas podían ser más variados, con muchas partes diferenciadas pero sin perder de vista la noción de tema. Variar los ritmos, velocidades y dinámica dentro de las canciones permitía una mayor profundidad compositiva y daba pie a una mayor ambición creativa. En el aspecto instrumental sacó el máximo partido a las habilidades de los músicos que incorporaba a su formación y, a pesar de que cuando comenzaban las sesiones de grabación toda la música ya había sido compuesta, les daba libertad en la interpretación y les permitía incluir solos y arreglos propios. Es interesante la influencia que supuso en el aspecto de las letras. Dejaron de lado la temática violenta y comenzaron a centrarse en aspectos filosóficos de la propia vida para invitar a la reflexión. Aprovechó el espacio que le daba la música extrema para explorar aquellas emociones y situaciones más intensas. De algún modo, le aportaron cierta elegancia y formalidad a un estilo que podía dar mucho más de sí si se hacían unos pequeños cambios en el enfoque.

En mi opinión, “The Sound of Perseverance” es el culmen de la discografía de Death. Cuando lo escucho siento que todos los esfuerzos que la banda realizó a lo largo de su carrera apuntaba en la dirección de su obra final. El gradual alejamiento del death más convencional, el acercamiento, también paulatino, al género progresivo, la mejora en la calidad de sonido de las grabaciones, el cambio en el estilo vocal hacia un registro más agudo… tengo la impresión de que mientras Chuck creaba este álbum sentía que estaba trabajando en su obra más grande y trabajó en ella pensando en que fuese eterna. Si nos fijamos, hasta su logo fue refinado para ser más sobrio y directo, prescindiendo de las llamas y calaveras propias de su etapa ochentera y haciendo que la cruz fuese simétrica.

Logo
Logo de la banda en su etapa final. Aparece por primera vez en “The Sound of Perseverance”.

El aplastante estilo de Richard Christy a la batería abre el disco con “Scavenger of Human Sorrow”, una excelente muestra de lo que vamos a encontrar en el último trabajo de Death: metal extremo y progresivo de la más alta clase. La sección instrumental que comienza con el solo de bajo es una de mis favoritas del disco. Me equivocaba al pensar que la base rítmica DiGiorgio-Hoglan era insuperable, es increíble el don de Chuck para reclutar formaciones de ensueño. “Bite the Pain” comienza con uno de mis riffs favoritos y, pese a durar apenas 4 minutos y medio, llama la atención la cantidad de tempos diferentes que aparecen y las melodías de guitarra. El bajo da la entrada en “Spirit Crusher” y a través de una maraña de riffs cargados de mala leche y ritmos de batería casi imposibles de descifrar encontramos uno de los estribillos más memorables de este disco.  Las melodías de “Story to Tell” en las guitarras, la armonía del tema en general y sobre todo en los arreglos cobra otra dimensión cuando llega el solo. Recuerdo que cuando escuché el tema por primera vez reproduje esta sección del tema en bucle. Es una pasada cómo las guitarras se entrelazan alternando el brillo propio con la armonización de las melodías, poniendo énfasis en lo que dos guitarristas de alto nivel son capaces de hacer cuando cooperan. Pareja de ases Schuldiner-Hamm.

“Flesh and the Power it Holds” es el tema más grandioso del disco. Contiene todos los elementos característicos de la etapa final de Death: es muy progresivo y desafiante técnicamente, supera los 8 minutos, siendo el corte más largo del disco, contiene riffs de todos los colores, tempos a todas las velocidades, melodías épicas, solo de bajo, un Richard Christy que parece que viva inmerso en un solo de batería constante basado en la pegada y platos de todos los diámetros posibles y un estribillo que podría ser el más logrado jamás por Schuldiner. Como dato curioso, los germanos Obscura incluyeron una versión en “Illegimitation”. Después de semejante despliegue de virtuosismo “Voice of the Soul” trae algo de sosiego. Una preciosa pieza instrumental de guitarra donde la acústica es el eje en torno al cual varias capas de guitarra rebosantes de distorsión tejen melodías juntas. “To Forgive is to Suffer” y el estruendo inicial de la batería nos recuerda por dónde íbamos, por si nos habíamos despistado con el tema anterior. Puro prog-death de alta gama. Me encanta la parte de tapping extremo de ambos guitarristas para terminar el tema con un phaser con un efecto más que cósmico. “A Moment of Clarity” con 7 minutos y medio es el segundo corte más largo y el último propio que incluye el disco. Nunca terminé de conectar con él pero eso no quita que tenga calidad, tal vez sea uno de los más logrados de “The Sound of Perseverance”. Para terminar, Death se atreven con una versión de “Painkiller” de Judas Priest. Con un enfoque algo más rápido y agresivo que la original, me quedo con el duelo de solos de guitarra, re-escritos para la ocasión.

Rescatar la discografía de Death me ha hecho cambiar de opinión y ha hecho que finalmente escoja “The Sound of Perseverance” como mi favorito. Todos los discos tienen su gracia pero creo que lo hace que me decante por éste es la madurez de sus composiciones y la calidad del sonido. Es como si todos los pasos que Chuck diera a lo largo de su carrera como músico llevasen a este disco. Después formó Control Denied pero no terminaron de llenarme, o al menos no tanto como Death. Recomendaría la escucha a todos aquellos a los que guste tanto el metal extremo como progresivo, pero en caso de ser nuevo, ¿qué mejor puerta de entrada que uno de los discos más influyentes y laureados del género? La influencia en cientos de bandas contemporáneas y posteriores sirve de aval.

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