Mutoid Man – War Moans

¿Si te dijera que existe un grupo capaz de combinar el rock ‘n roll más tradicional, la velocidad del hardcore punk más burro, la extravagancia del hard rock psicodélico, la demencia propia del math y la sucia densidad que emana del sludge, qué pensarías? Pues seguramente que se me ha ido la olla, pero eso es precisamente lo que son Mutoid Man, una absoluta locura, eso sí… una locura divertidísima.

En 2012 y bajo el clásico power-trio se unen el vocalista y guitarrista Stephen Brodsky (Cave In), el batería Ben Koller (Converge) y el bajista Nick Cageao para editar su primer EP, “Helium Head” (Bullet Records / Nonbeliever, 2013). Aquí ya apuntaban maneras, pero no es hasta 2015 cuando nos llega esa barbaridad sónica que supone “Bleeder” (Sargent House, 2015), que en apenas 29 minutos de duración descargan una auténtica tormenta de riffs. Y es que Mutoid Man beben indudablemente de Converge y Cave In, pero sin duda los neoyorkinos son fruto de alguna desquiciada juerga entre los Motörhead más setenteros y los Mastodon más “ruidosos” bajo litros y litros de alcohol y sustancias psicotrópicas varias. Hacen honor al legendario lema “Citius, altius, fortius (más rápido, más alto, más fuerte), pero cambiando “más alto” por todavía más rápido, si puede ser.

Dos años después nos traen su nuevo lanzamiento de estudio “War Moans” (Sargent House, 2017), donde continúan demostrando que están hechos de otra pasta. Mezclado y producido por Kurt Ballou, guitarrista de Converge, en los GodCity de Salem (Massachusetts), cuenta con doce cortes donde los de Brooklyn vuelven a constituirse como el muro de implacable sonido que son, pero esta vez más refinados, ligeramente más comerciales y absolutamente más gamberros.

Mutoid-Man-BW-2017

Ese inicio a doble pedal de “Melt Your Mind” es una completa declaración de intenciones, rápida, furiosa y melódica. El “don’t let it melt your mind” del estribillo rebotará en tu cabecita y ya no se escapará jamás. Con “Bone Chain” y “Micro Agression” (como su nombre indica, es una jodida agresión directa al tímpano) descubrimos cual es la tónica a seguir por parte del grupo: intercalar riff tras riff sin parar, solos rapidísimos, breaks de tempo brutales y melodía a raudales en apenas 2 minutos de duración, y aún les da tiempo a jugar con sintes y ruidos de fondo.

En la siguiente canción nos otorgan un pequeño momento de tregua. “Kiss of Death” es un medio tiempo violento donde sacan su lado más stoner y junto a las melodías de Stephen Brodsky, que brillan por su sencillez y naturalidad, nos ofrecen un tema redondo. Normalmente siempre suelo alabar las voces bien dotadas, cargadas de sentimiento y con mucha personalidad, pero hoy es todo lo contrario. La voz de Brodsky sinceramente me gusta mucho, no tiene ninguna peculiaridad especial pero encaja a la perfección y sabe aprovechar increíblemente bien su rango vocal (¡ojo!, que parece que no tenga, pero este hombre canta mucho, no lo infravaloréis).

Con “Date With the Devil” continúan explotando su faceta más “sureña”. Encontramos a un Ben Koller excelso, con un juego de ride/charles increíble. Y es a partir de aquí donde para mí realmente explota el álbum. “Headrush” nos regala el mejor riff del disco y del año y de todo, si me lo permitís. Pero no queda ahí la cosa, estos chicos son capaces de meterte más de tres riffs diferentes en una misma canción de apenas tres minutos sin ni siquiera pestañear.

Todo buen disco de metal que se precie debe tener su himno, y es ahí donde entra “Irons in the Fire”, nada más que añadir. Con la canción homónima del álbum llega su momento thrasher. El bajo atruena mientras la guitarra da paso a una estampida de distorsión al grito de “Waaaar Moaaaaans”. Sencillamente brutal –ah, y atentos al solo, de nada–.

¿Os pensabais que la habilidad compositiva de Mutoid Man acababa aquí? Pues no. Con “Wreck and Survive” adoptan un enfoque más experimental. Una veloz intro casi death deja paso a un enjambre de notas disonantes y melodías abstractas. Que sea un despropósito absoluto o una autentica genialidad es cosa de cada uno, pero lo que no se puede decir es que estos tíos no tengan cojones. A los coros nos encontramos a la mística Chelsea Wolfe, que también colabora en el último corte del disco.

Vamos llegando al final, y con un comienzo de lo más psicodélico entra “Afterlife” para a los pocos segundos darnos una patada en la boca de pura agresividad. En este punto te vas dando cuenta de que el sonido de la banda está realmente conseguido. Jugando con la ventaja de únicamente ser tres músicos suena todo en su sitio, ningún instrumento enmascara a otro y el bajo suena casi tan presente como la guitarra. Han conseguido un equilibrio perfecto entre un sonido retro, más ochentero, más clásico y otro radicalmente más “punkarra”, más sucio y más directo, lo que le da al álbum un magnetismo y una agilidad frenéticos, es adictivo y como si de un morfinómano se tratase, necesitas más y más.

Curiosamente dejan sus dos canciones más largas para el final. “Open Fire” abre con un break de bombo y caja que acaba en una estrofa donde la celeridad es la nota dominante. Una magnífica parte final casi hímnica de guitarra, muy coreable, da por terminada la canción. ¿Y ahora qué? ¿Cómo podrían sorprendernos Mutoid Man para cerrar un álbum como este? Pues con un remanso de paz enorme, un oasis en medio del desierto, una ligera brisa fresca en una tarde de calor asfixiante. “Bandages” es una genialidad, con esos aires noventeros y esa guitarra lastimosa arpegiando maravillosamente esos acordes elegidos. Brodsky nos embelesa pausadamente con la melodía hasta romper en un estribillo apático pero hermoso. Apuesto a que no te lo esperabas, pero Mutoid Man han decidido acabar el disco con lo que posiblemente sea su mejor composición hasta la fecha, me quito el sombrero.

Puede que “War Moans” no sea un disco perfecto, ni mucho menos, pero sí es un disco sincero, rápido y directo. Y en este mundo donde prima por excelencia las composiciones ultra cargadas, robotizadas y poco naturales esto es una autentica reivindicación de estilo. Mutoid Man han parido uno de los discos progresivos del año sin haberlo buscado, y eso para mí ya es un sobresaliente en toda regla. Son capaces de tocar más rápido, más fuerte y mejor, ¿A estas alturas aún lo dudabas?

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