10 años de “Colors”, álbum clave de Between the Buried and Me

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Llevo ya varios años con la idea de traer este álbum a la página. Un disco que lo cambió todo, para la banda que tuvo la valentía y el talento de crear algo de tal magnitud, pero también para mí como oyente, pues redefinieron los estándares por los que mediría el eclecticismo y la ambición creativa desde entonces. Y el hecho de que en 2017 se celebre su décimo aniversario, encontrándose actualmente Between the Buried and Me de gira interpretándolo de principio a fin como hicieran en su momento, me parece la excusa perfecta para hablaros sobre él. Abrid vuestra mente, aceptad que los límites no existen, y preparaos para una verdadera experiencia musical. Me gusta mucho usar el símil de escuchar un disco con el de un viaje sensorial, pero en este caso me parece una metáfora especialmente certera. Hoy he venido para hablaros de “Colors“.

Hace cinco años que descubrí a Between the Buried and Me y me convertí en fan desde la primera escucha. Por entonces me encontraba en un punto en el que Opeth representaban lo máximo a lo que se podía aspirar musicalmente -y esto, aunque se ha flexibilizado con toda la música que he escuchado desde entonces, continúa vigente-, siendo su juego de contrastes algo que me apasionaba. No me esperaba por entonces que cinco jóvenes músicos norteamericanos, con una visión única, iban a demostrarme que todavía se podía tensar más la cuerda. Que en la música las reglas están para romperlas, que de la fusión de extremos opuestos podía surgir algo realmente grandioso. Y que las líneas que separan unos estilos de otros, con la perspectiva adecuada, son realmente finas y ambiguas.

La formación de Between the Buried and Me seguía -y se mantiene en la actualidad- estable desde “Alaska”, primer trabajo en el que participaron todos. Había distintos frentes en la banda: Tommy y Paul, fundadores del grupo y encargados de la composición de sus primeros trabajos de estudio;  Dustie y Blake, originalmente de la banda Glass Casket en la que eran los líderes creativos; y por último Dan Briggs, principal escritor de su anterior banda. “Colors” es el resultado de cinco mentes llenas de potencial que se juntan con la pretensión de dar un salto de gigante, de separarse de todo aquello que no les define y caminar en la dirección que su filosofía individual y colectiva les guía: la de coger los muros en blanco y plasmar algo por lo que puedan ser recordados.

¿Cuáles son los ingredientes de este cóctel revolucionario? Metalcore y progresivo clásico, death metal y blues, black y una sensibilidad indie. Un enfoque vanguardista y moderno pero con una producción ligeramente cruda -y digan lo que digan algunos, excelente-, todo con un espíritu y actitud heredados del hardcore. Brutalidad y salvajismo abrazados a unas melodías de ensueño, constantes cambios de compás y tempo de la mano de partes llenas de groove que te invitarán a moverte. “Colors” hace justicia a su nombre, porque es un disco enormemente colorido y rico en matices y contrastes, todo hilvanado con una sorprendente coherencia compositiva.

“Colors” requiere ante todo paciencia y una actitud activa por parte del oyente. Es un álbum que necesita tiempo, que de ecléctico se hace denso y barroco, con partes tan diferentes que resulta difícil de asimilar en las primeras escuchas. Pero con cada vuelta que le déis encontraréis detalles que se os habían escapado, iréis encajando las piezas del puzzle, hasta poco a poco componer la visión global del disco. Y con el tiempo, sin prisas, iréis saboreando cada uno de los matices que componen esta obra tan grande.

Unas dulces notas al piano. “I will just keep waiting” nos canta Tommy en “Foam Born Pt. A: The Backtrack“, con esa voz fina y melódica que esconde otra monstruosa faceta como vocalista, la cual no tarda en desvelar, con esa letra de fuerte base política y social, temática que progresivamente fueron perdiendo peso a favor de temas de tendencia más onírica y de ciencia ficción. “You will just keep waiting“, las cadenas que los contenían se rompen y en “Foam Born Pt. B: The Decade of Statues” nos revelan su faceta más death pero permitiéndose algún cambio medio bluesero y melodías en compases y armonías atípicas. Me encanta como en el momento en que los guturales desaparecen para dejar respirar la canción es justo cuando entra en acción los teclados con un colchón envolvente. Composiciones brillantes y además diseñadas para poder ser interpretadas en directo a la perfección.

 

 

Ritmos tribales, bajo sinuoso, melodías de guitarra con tintes arabescos, riffs de groove solido y un estribillo que representa uno de los momentos más memorables del álbum. “Feed me fear“. Entre ambos estribillos de “Informal Gluttony” nos regalan una sucesión de riff tras riff que, sorprendentemente para su frenetismo, no se hacen cargantes. Un corte redondo que termina como comienza, volviendo la percusión a recuperar ese carácter que te hace sentirte en una jungla junto a los sonidos casi rituales y de animales.

Redoble frenético y casi sin darnos cuenta estamos en “Sun of Nothing“. Si veis la interpretación de este tema en el DVD en directo -u otras grabaciones en vivo que encontréis en Youtube- destaca el momento en el que canta la melodía más emblemática de la canción, situación en la que el público se suma todos a una de forma casi catártica. Porque hasta un disco tan enrevesado como el “Colors” tiene sus momentos coreables. “I’m floating towards the sun… the sun of nothing“. También tiene una parte con Paul y Tommy cantando a la vez con un piano y bajo de fondo digamos… ¿circenses? Nunca sé muy bien como describir esos momentos casi cómicos que nos regalan de vez en cuando Between the Buried and Me. Es una canción que evidencia uno de los logros de los contrastes que plasma la banda en el disco: las partes más agresivas logran que las más melódicas suenen realmente celestiales.

 

Ants of the Sky” es el primer tema que compusieron, y en torno a la cual poco a poco fue desarrollándose toda la idea de componer un disco musicalmente -que no líricamente- conceptual, lo que terminó creciendo al disco de 64 minutos que tenemos en nuestras manos. De hecho la melodía de sweep picking que le da comienzo fue compuesta con la intención de que estuviera conectada con un riff del tema interior… idea en torno a la cual se concibió “Sun of Nothing”, lo cual se percible al escucharlas seguidas. Me parece uno de los cortes más ricos de los que integran el disco, y del cual destacaría los tres solos de guitarra – el dialogo entre Paul y Dustie del minuto 3:44 y el momento Akerfeldt que se marca Waggoner en la recta final-, los unísonos con el teclado en las secciones instrumentales, el momento bluegrass/country con el sonido de bar de fondo, la sección ensoñadora que se marca Tommy al micrófono… vamos, el tema entero. “In your mind, you can fly“.

Prequel to the Sequel” fue el primer tema del álbum que escuché, y actualmente es la que menos me convence… que para nada quiere decir que me parezca un corte flojo. El punteo inicial resulta realmente memorable, siendo uno de los momentos más identitarios de la canción, junto a la colaboración al micrófono de Adam Fisher de Fear Before the March of Flames, con los cuales giraron durante la etapa de “Alaska”. Como curiosidad la idea de trabajar con Brandon Proof para la portada del disco vino por el artwork que hizo para el tercer disco de Fear Before the March of Flames, “The Always Open Mouth”.

Viridian” por si sola explica el hecho de que Dan Briggs sea uno de mis bajistas favoritos, un interludio que representa la técnica y buen gusto que desprende en su máximo esplendor. De “White Walls” no sé que decir que no dijera ya en su momento en el espacio que le dediqué como canción de la semana o en el artículo que escribí el año pasado sobre la discografía de la banda… me parece lo mejor que han hecho hasta el momento. Una canción en la que plasman sus preocupaciones artísticas y por el legado que dejaran para ser recordados, y que precisamente encarna esas ideas que pretendía representar, pues es una de las dos canciones por la que mayoría de fans los recordaremos. La parte final de la canción es uno de mis momentos favoritos de la música en general. Cuando estoy en el mood adecuado, “White Walls” me parece una de las mejores canciones jamás escritas.

Esto es “Colors“, un disco denso, que no es para todos los públicos, y que sin duda para muchos no resultará accesible a la primera escucha. Pero no hay término medio, si sus composiciones terminan por hacer click en vuestro interior, no habrá vuelta atrás. Acabaréis de descubrir uno de esos discos que os acompañarán por el resto de vuestra vida.

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