Munmira – Un millón de días de sol de abril

cover

Hace ya tres años de aquel concierto en el que Munmira me volaron la cabeza. Era la presentación de “Polyhedral Trails” de Our Next Movement, y no me esperaba para nada el tipo de actuación con la que abrieron la noche los murcianos. Había escuchado el que por entonces su único EP, que despertó mi interés, pero me generó unas expectativas bastante diferentes a lo que presencié. Los ritmos bailables, las melodías math alegres y saltarinas, y las partes de post-hardcore más salvaje y evocador presentaban a una banda estilísticamente mucho más madura y original, con unas composiciones llenas de personalidad.

Pocos meses después publicarían un vídeo de uno de los temas que más me gustó de su directo, “La Furia de los Poetas”, y no me faltaban motivos para ello, pues es una verdadera barbaridad de canción. A medio camino entre bandas como Envy o ASIWYFA, los momentos de visceralidad y la epicidad del tema provocaron que lo tuviera en bucle. A finales de 2015 volverían a presentar nueva música con su corte “Psiconáutica”, el cual no terminaría de convencerme del todo, por una cuestión más de gustos que de la calidad del tema. Los prefiero cuando apuestan por su cara más seria, quedando la faceta math de tintes risueños en un segundo plano, en lugar de dirigir la canción. Y es ahora, dos años después, que por fin podemos disfrutar de un nuevo disco de Munmira.

El cambio estilístico respecto a su debut queda patente en como ha evolucionado todo el aspecto visual de la banda. La portada -realizada por Sergio Santoro de Our Next Movement- o el nuevo logo desprenden ese aroma a post-rock y Japón que tanto peso tiene en su música. Este viraje no es algo que haya pillado por sorpresa, pues precisamente como decía en el primer párrafo, es algo que se deducía de los temas nuevos que iban interpretando en sus conciertos. Expectativas había en torno a lo que encerraría su nuevo trabajo. La difícil pregunta que siempre se plantea ante estas situaciones es… ¿han estado a la altura de las mismas?

Un millón de días de sol de abril” es el evocador nombre de este segundo EP, y que realmente define a la perfección la mayoría de cortes que lo integran. El tracklist se limita a cuatro cortes: “Ceres”, “Caminante Necio”, la anteriormente mencionada “Psiconáutica”, que ha sido recuperada para la ocasión, y “Danka Trismegisto”. Veamos que es lo que encierran estos títulos.

El disco abre con “Ceres“, un corte instrumental en el que Munmira nos muestran su vena más próxima al post-rock, con melodías emotivas, esa batería con marca personal y un punteo tremolo propio del género. Le sigue “Caminante Necio“, mi favorita del EP. En esta se adentran ya en terrenos más propios del math, pero a lo largo del desarrollo del corte van dejando ver otras influencias más propias del rock alternativo y el post-rock, y otras que tristemente han dejado de lado, como los gritos y la intensidad del post-hardcore. Las dos partes más memorables del tema son la del 3:35, una sección instrumental de melodías realmente brillantes, y el cambio de justo después, un giro a guitarra, voz y shekere -instrumento de percusión africano-, cantando entre otras la frase que da nombre al disco. Ambas me parecen realmente sobresalientes.

Si “Psiconáutica” ya no me convenció como single hace dos años, ahora lo hace aún menos. ¿Por qué? Porque los otros tres temas me fluyen perfectamente en conjunto, y “Psiconáutica”, que principalmente se nota que fue grabada aparte y no comparte el mismo sonido, parece que ha sido incluida un poco a la fuerza. “Danka Trismegisto” por otra parte me funciona a la perfección, pero a la primera mitad le hubieran sentado como un guante los registros más extremos de Ismael. De todas formas lo mejor del tema son las melodías del final, que además hacen referencia a “Ceres”, cerrando “Un millón de días de sol de abril” haciendo un guiño al punto de partida.

Las primeras escuchas que dediqué al segundo trabajo de Munmira me dejaron algo defraudado al dejar de lado uno de los elementos que me parecían imprescindibles para su fórmula, pues les daba el toque de agresividad que completaba su sonido: los gritos. A pesar de ello en las siguientes reproducciones fui descubriendo numerosos detalles que me encantaron, como los que he ido citando en la reseña, que terminaron por convertirlo en un disco interesante. De haber mantenido su esencia post-hardcore y de haber incluido un tema diferente a “Psiconáutica” o haberlo dejado en tres canciones, en mi opinión, “Un millón de días de sol de abril” habría salido favorecido, pero aun así no deja de ser un segundo EP en el que Munmira demuestran ser una banda con un estilo realmente personal.

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