Crónica: Tears For Fears en el Royal Albert Hall, Londres, 27/10/2017

tearsff

Por fin he tenido una buena excusa para volver a esa ciudad de sensaciones y emociones encontradas. Pero no era una simple excusa, sino que se trataba de ver a una de las mejores bandas de la historia, Tears For Fears, en una de las mejores salas de conciertos del mundo… y vaya si valió la pena.

Tras dar varias vueltas al piso inferior y observar diferentes cuadros y pósters de David Bowie, 2001 Odisea en el Espacio y mil y un artistas que han pasado por el Royal Albert Hall, me impacienté y busqué la puerta que me correspondía. La banda que abría a los TFF fue la de Freya Ridings que con temas como “Maps” o “Blackout” logró serenarnos para lo que estaba por venir.

De repente, se apagan las luces y se oyen unas voces y ruidos muy dramáticas. La versión de “Everybody Wants to Rule The World” de Lorde comienza a sonar. Un comienzo, casi de película de cine, cuando los protagonistas principales empiezan a entrar en el escenario. Una gran ovación y, ahora sí, empiezan a tocar la canción original. La verdad es que en este momento me fijé en que los amplificadores y el equipo que llevaban era muy pequeño e incluso sobrio, pero la calidad de sonido es de lo mejor que he escuchado en muchísimo tiempo. Le siguió la bonita y madura “Secret World” con cuyo estribillo nos logramos emocionar todos.

orzabal

Y como un terremoto, con Roland Orzabal tambaleándose, entró la poderosa “Sowing the Seeds of Love“, una de mis favoritas, sin duda. Sonó impecable, con un Roland desatado y con una mezcla absolutamente armónica. Sin embargo, creo que fue la única canción a la que le faltó volumen, quizás por la complejidad sonora que tiene la original. Aunque es justo decir, que creo que sonaron absolutamente todos los samples y ruidos de la canción original, por lo que el mérito es tremendo. El escenario se volvió azul en este momento y los recuerdos, la nostalgia y mil emociones se hicieron dueños de mí ante “Pale Shelter“, la canción favorita de mi hermano. Curt Smith estuvo impecable, y el conjunto sonó muy contundente. La única pega que le encontré fue al formato y actitud un poco cerrado en el que los Tears, a mi modo de ver, se dirigió al público con su actuación, ya que teniendo a un tremendo batería como Jamie Wollam, sonó demasiado simple en esta canción. En este punto del concierto, se me hizo raro que sonara “Break It Down Again“, pues del álbum “Elemental”, creo que es de las pocas canciones que habría cabido en un concierto como este. Creo que no fue del todo acertada, sin embargo, fue bonito ver como Curt Smith (en cuya producción del “Elemental” ya no pertenecía a TFF y no se hablaba con Roland) hacía de voz secundaria en el estribillo.

Tras este inciso new-age, happy pop, sonó una de las canciones más psicodélicas y beatlescas… un “Day in the Life” meets “Sowing the Seeds of Love” moderno: “Everybody Loves a Happy Ending“. Una sonoridad tremenda, un contrapunto perfectamente orgánico y sonoro a las canciones más electrónicas. Aunque tras ésta, las luces del escenario se volvieron locas y entró uno de sus primeros clásicos funky-electrónicos: “Change“. “Change” no es que sea de mis favoritas, pero entendí que los Tears estaban entregados completamente a los fans. Y por eso, tras ella tocaron la canción más importante de la banda de Roland y Curt, “Mad World“. De “Mad World” se podría hacer un artículo completo de lo que representa: por un lado, la deformada realidad de un adolescente en un mundo (¿completamente?) loco y, por otro, el punto de unión que hizo que Tears For Fears volvieran a ganar popularidad tras la versión de Gary Jules en Donnie Darko. La dramática “Memories Fade” sonó después, y aunque sonó increíble y fue muy adecuada, creo que ocupó el sitio que debía haber ocupado “The Working Hour”. La bonita “Closest Thing to Heaven“, cuyo estribillo estremeció nuestros corazones, se unió a la excelente versión de “Creep” (Radiohead), que nos sorprendió a muchos.

Pero he de admitir que lo que vino a continuación hizo que me saltaran las lágrimas. Por los recuerdos, por las sensaciones, por la música y por la letra, “Advice for the Young at Heart” fue una verdadera experiencia sensorial. También me hizo pensar que, aunque Roland Orzabal siempre haya sido el líder, Curt Smith ha puesto voz a las canciones más emotivas y directas (y casi emblemáticas) de los Tears. Tras ella, comienza a sonar la batería y ni siquiera hace falta escuchar el piano, para que la gente reaccione totalmente fuera de sí. “Bad Man’s Song” creo que fue el punto más intenso del concierto; sonó totalmente espectacular. Creo que tanto los fans, como el propio Roland, sentimos esa tremenda gratitud ante aquellos capullos que lo criticaban en un hotel en los 80’s, en los que se inspiró y les dedicó tamaña canción. Y tras este momento álgido, comenzaron a tocar la mágica “Head Over Heels” que unieron, como en la versión original, con la de “Broken“. En ese momento se fueron del escenario para volver a por el encore. Como finales tocaron, “Woman in Chains” con un Michael Wainwright totalmente desatado, emulando a la perfección, para estupefacción y aplauso del público, la voz de Oleta Adams. Y, ahora sí, el último cartucho se reservaba para la mítica “Shout“. Me atrevería a decir que “Shout” es la canción más contundente y poderosa que he escuchado en la vida. Y para mí, fue una experiencia tremenda, ver como era el propio Roland el que tocaba otro de los solos más memorables de la historia de la guitarra. La guinda de oro de un pastel de oro.

Ver a los Tears For Fears en el Royal Albert Hall fue una experiencia que nunca olvidaré y que se encontraba lejos de unas expectativas tan altas. Para mí, Roland quedó consagrado como un “Bowie” alternativo, un verdadero genio cuya voz sigue estando a la altura, a la par que la de Curt Smith, y que se sabe rodear de buenos músicos. Porque quedó constatado con cada uno de los solos y florituras que tocaba Charlton Pettus (el difícil solo de Bad Man’s Song lo clavó), con la habilidad a los teclados de Doug Petty, con los complicados ritmos a la batería por Jamie Wollam y por la impresionante voz de Michael Wainwright. Y, aunque es cierto que me hubiese gustado que tocaran temas como “The Working Hour”, “Mothers Talk”, “Tears Roll Down” o alguna otra del “Elemental” o el “Raoul and the Kings of Spain”, o incluso el nuevo single “I Love You But I’m Lost”, me parece que fue un concierto muy completo, contentando magistralmente a la mayoría de los fans.

Setlist:

(“Everybody Wants to Rule The World” Lorde version)

Everybody Wants to Rule the World

Secret World

Sowing the Seeds of Love

Pale Shelter

Break It Down Again

Everybody Loves a Happy Ending

Change

Mad World

Memories Fade

Closest Thing to Heaven

Creep (Radiohead cover)

Advice for the Young at Heart

Badman’s Song

Head Over Heels / Broken

Encore:

Woman in Chains

Shout

*Las fotografías pertenecen a Jamie Wollum y a KrisLW

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