Annihilator – Alice In Hell

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Amigos, os he mentido. No me gusta el metal. De ningún tipo. No soy jevi, vaya. Mohíno es la palabra. Así estaba yo la primera vez que escuché este disco. Había estado tragándome ese mismo día cosas de Kreator y de Megadeth y me decía a mí mismo: “esto no es lo mio”. Fue entonces cuando vi la palabra Annihilator reluciendo en la pantalla de mi ordenador. “Otro más”, me dije. Bueno, vamos a probar. Fue sonar la primera canción y alcanzar un nivel de flipe al cuadrado que no podía con él. Mi vida ha cambiado desde entonces, ya no me pone escuchar a un tipo berreando como un becerro en celo, ahora me van las dulces vocales y las armonías celestiales. Este Alice In Hell, el álbum debut de Annihilator, cumple con esas cualidades de sobras, tanto la primera vez que lo escuché, como en su posterior revisión.

Todo empieza con la intro acústica de “Crystal Ann”, que nos trae una melodía que nos recuerda al Justin Bieber más sensible. Impresionante como sigue “Alison Hell”, que narra la historia de una bella joven, quien cuchillos en mano, se dedicaba a afilarlos para ganarse la vida, sin ninguna otra pretensión de cariz siniestro. No hay más que ver la bonita colección de muñecas en la portada del álbum para comprobar lo majísima que era y la bellísima historia que aquí se narra. La voz de Randy Rampage, también conocido como el “Pavarotti underground”, hace aparición para deleitar nuestros tímpanos, y los riffs complementan con delicadeza sus gráciles agudos.

W.T.Y.D.”, tema cuyas siglas cualquiera podría malinterpretar como “Welcome To Your Death” (significa en realidad “Why Thrash Your Dog”?) trata sobre el maltrato animal y lo gratificante que es mostrar respeto a cualquier ser vivo. Vemos aquí la gran habilidad de Jeff Waters a la guitarra, con unos riffs deliciosos capaces de encandilar a cualquiera. Le va a la zaga “Wicked Mystic”, mostrando la magia guitarrera en un solo que se convierte en clásico instantáneo de la música popular, ratificando, como todos sabemos, la futesa del bajo.

Burns Like a Buzzsaw Blade” nos revela el lado más profundo de la música de Annihilator, donde los etéreos riffs de guitarra y la energía vocal de Randy se unen para darnos un himno con mayúsculas, una oda al amor incondicional y a la no violencia. Sensacional. Y ojo, que la poesía asomaba en estos chicos hasta en los nombres de los temas, si la anterior no os convencía, “Word Salad” es una declaración de intenciones, una muestra de maestría musical y una oda a la comida sana. ¿Por qué chuletón, si tienes ensalada? ¿Por qué metal , si tienes Annihilator? Palabra ensalada. No hay balada.

Una atmósfera contemplativa y calmante nos trae “Schizos (Are Never Alone) Parts I & II”, pieza en su mayor parte instrumental, cuya capacidad lenitiva consigue ablandarnos el alma e insuflar paz a nuestro espíritu. Muy atmósferica se presenta también “Ligeia”, un homenaje al relato homónimo de Poe, en el que bajo ningún concepto muere, revive o remuere nadie. Esta es una banda para todos los públicos, no se equivoquen, que en seguida saltamos al cuello.

¿Qué queda en este soberbio compendio de composiciones? Pues “Human Insecticide”, haciendo alarde de esa creatividad infinita que también repercute en el título de las canciones. Es uno de los temas más suaves, donde la guitarra aterciopelada acaricia con lentitud tu mejilla, dando por supuesto que acabarás rendido a sus pies,  y acaba regodeándose y diciéndote a la cara “mira qué buena que estoy”.

Gracias Jeff Waters por haberle soltado un ¡NO! bien gordo a la cara de Dave Mustaine cuando te quiso atrapar para esa diabólica banda Megadeth, porque gracias a eso no te llevó al lado oscuro de la música y podemos escuchar este Alice In Hell, un discazo como la copa de un pino, que entra como la mantequilla en nuestros grasosos corazones. Y ahora, con vuestro permiso, me voy a sumergir en el resto de su discografía, que tiene pinta de ser mucho más melodiosa y apacible que esto que acabamos de escuchar. Y si os viene bien, nos vemos en su próximo concierto, donde los abrazos y las muestras de afecto entre los asistentes serán los claros protagonistas de la noche. Esto es Annihilator, adalides del pop-rock, y a quien no le guste, que se joda.

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