Canción de la Semana: Sadness and Hate

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Hallábame ya hace unos años en una fría tarde de invierno escuchando death melódico, vagueando por el sofá y estudiando poco o muy poco. No todo a la vez, y tampoco en un orden determinado. Wintersun apareció en una de mis búsquedas, y como una polilla bastante estúpida, fui directo hacia la llama, quemándome hasta el interior y quedando prendado del señor Jari –a quien ya conocía de Ensiferum–, y su nueva aventura inverno-épica, demostrando así que las polillas no siempre son estúpidas.

Pues eso, que Wintersun fue formada ya hace más de una década por el ex-vocalista/guitarrista de Ensiferum, Jari Mäenpää –y aún me sobran diéresis–, grabando casi él solito –solo la batería fue tocada por Kai Hahto– todos los instrumentos de su primer álbum, de título homónimo. Poco después se le fue yendo la pinza poco a poco y tras unos ocho añitos de grabar pista sobre pista, y me llevo dos, acabó su segundo trabajo –dejando atrás un ordenador quemado por el camino–, que tuvo la desfachatez de dividir en dos partes, dejándonos solo con la primera y llevándose probablemente la segunda a la tumba, a no ser que consiga antes un estudio de grabación acorde a su elevada voluntad, lo cual veo difícil: no es sencillo conseguir un estudio con sauna. Me encantan las frases subordinadas. Pero eso es otra historia, o dos, así que vamos a lo que toca, la canción de la semana que viene de su primer álbum.

Sadness and Hate” es el último corte, el más extenso en duración y el que mejor representa en conjunto el sonido que Jari quería de su proyecto: un death melódico ampliamente ambiental y con mezcla de otros estilos –folk, power, black, etc–, con un toque gélido pero de sonido nítido y tintes heroicos. Vamos, lo que te viene a la cabeza nada más ver la portada con el guerrero caído en un paraje desolado. No tiene dobles intenciones, te da lo que promete, y lo cumple muy bien.

Comienza en modo acústico con una melodía mística que en ocho tiernos compases termina y remata el resto de instrumentos construyendo sobre esta distintas variaciones. No durará mucho, ya que lo bueno acaba, y la melodía cambiará cuando entren las voces, desde pasajes folk acústicos hasta otros más black glaciales. Jari usa en este caso tanto sus guturales como su voz limpia, esta última hacia la mitad de la canción, en la cúspide, vaya, donde la emoción con la que canta se hace palpable en cada nota –los versos “I promise to you, with sadness and hate, wherever I might go, you will know” son sobrecogedores–. Volvemos a melodías ya conocidas y a una outro de altura. Todo acaba, nosotros sudando pese al frío que podría helarte los pelos del cu… de cualquier parte del cuerpo, y ¿cómo es esto posible? Son Wintersun. Es su trabajo. O lo era, con el ritmo de trabajo que lleva este hombre.

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