Anathema, transformación y melancolía

anathema-2017

La historia de Anathema es una historia de cambio, de evolución, de transformación. Hace veintisiete años que comenzó la aventura de los ingleses, y poco hay en común entre los jóvenes de apariencia oscura y gótica, de letras llenas de desesperación, y la banda madura que canta a la vida y al amor en sus últimos discos. Quizás el vínculo que demuestra que es la misma banda, por muy diferente que sea la música, es la melancolía. En las diferentes etapas por las que han pasado, en la constante metamorfosis de su sonido, si ha habido algo que nunca les ha abandonado es el carácter nostálgico de sus composiciones. Y, sinceramente, no creo (ni deseo) que vayan a desprenderse de él.  Forma parte de su ADN musical.

De hecho, este aspecto han intentado potenciarlo en su último trabajo de estudio, “The Optimist“, volviendo a darle más oscuridad a su sonido con un resultado quizás no tan acertado como hubieran deseado. Pero esa es una historia que será tratada en otro artículo. El 1 de julio Anathema regresará al Poble Espanyol tras haber participado en la primera edición del Be Prog! My Friend de 2014, presentando su nuevo trabajo y deleitándonos a los asistentes con su directo, una experiencia emocionalmente intensa como pocas. Los he visto en dos ocasiones y puedo dar fe de ello… su concierto en Madrid en 2012, en la gira de “Weather Systems”, dejó una huella imborrable en mi persona.

Si no estáis familiarizados con el sonido de Anathema, puede resultar un poco imponente su discografía… todo lo imponente que puede resultar estando conformada por 11 álbumes de estudio, sin contar EPs, DVDs en directo y discos de versiones acústicas. Así que en Spreading the Sound vamos a intentar haceros un recorrido a lo largo de la historia de la formación, llena de contrastes.

Vayamos a los orígenes. Olvidad por un momento a los Anathema de “Thin Air” y “Untouchable”. En los noventa los ingleses estaban enfadados, enfadados y muy deprimidos. Con una formación diferente, con Darren White al micrófono y Duncan Patterson al bajo (pilar compositivo de la formación en los cuatro primeros discos) lanzarían dos EPs y entre medias su primer larga duración, “Serenades“. Junto a los primeros discos de Katatonia, Paradise Lost y My Dying Bride, una de las obras sobre las que se cimentaría el llamado doom metalRiffs y guturales arrastrados, letras lastimosas y añorantes en exceso, y mucha oscuridad en todos los aspectos artísticos, desde la estética al logo. Es un disco importante pero con el que no he llegado a conectar al completo, pero es algo que me pasa con los discos estrictamente doom en general. Mis favoritas son la delicada “J’ai Fait Une Promesse“, en la que la guitarra acústica y la voz femenina siempre me parecieron un remanso de paz, y “Sleepless“, con ese riff punzante de afinación grave y fantástico final, tanto por el riff como por el solo.

Con Darren White abandonando la formación por diferencias creativas, Vincent Cavanagh se convertiría en el nuevo vocalista de forma definitiva. Los tres siguientes discos mantienen la esencia doom de una forma u otra. “The Silent Enigma” es bastante continuista estilísticamente, aunque presentando el obvio cambio vocal con el estilo más desgarrado de Vincent en las voces extremas, aunque temas como el homónimo ya nos ofrecen su registro melódico. El disco presenta un tempo más acelerado en cortes como “A Dying Wish” (que progresión…) y mantiene las voces femeninas y la atmósfera místico-gótica en “…Alone”. Su capacidad para decir mucho con unos pocos acordes viene desde el principio.

Eternity” y “Alternative 4” son los dos discos en los que se empieza a producir el primer cambio. Comienzan a ser más rock que metal y la influencia de Pink Floyd empieza a predominar sobre todas las demás. Se hace evidente que son una banda de progresivo que no tiene miedo por reinventarse, no hay límites para su música más allá de la dirección que decidan tomar. Cortes como “Angelica”, “Far Away” o las tres partes de “Eternity” son imprescindibles y tristemente olvidadas en sus directos. Por suerte “Alternative 4” sigue manteniendo su espacio en sus repertorios de directo gracias a la clásica “Fragile Dreams”, una de sus canciones más conocidas y más interpretadas en vivo, pero no hay que desmerecer piezas como “Empty”, “Lost Control” o “Regret”. Y destacaría por igual las fantásticas covers de Pink Floyd y Bad Religion de la edición especial, “One of the Few” y “Better off Dead”.

Su siguiente trabajo viene marcado sobre dos hechos que cambiaron la realidad de la banda: por un lado, la salida de la formación de Duncan Patterson, que pasaría a dedicarse a su otro proyecto, Antimatter (que no tardaría mucho en abandonar a su vez); por otro, la temprana muerte de la madre de los hermanos Cavanagh. Este es el trágico suceso sobre el que se sustentaría la música y letras de “Judgement“, para mi uno de los dos mejores trabajos que nos ha ofrecido Anathema. La forma en que fluyen los cinco primeros cortes me parece perfecta, insuperable. “Deep” con su guitarra arpegiada y las fantásticas líneas vocales de Vincent, la intensa “Pitiless” y su frenético solo,  “Forgotten Hopes” tan trágica a la guitarra acústica (“Do you ever dream of escaping…”), la instrumental “Destiny is Dead” aportando algo de dinamismo antes del desenlace con “Make it Right”. “One Last Goodbye” es su último adiós a su madre junto a “Parissiene Moonlight”, primer corte en el que colabora Lee Douglas antes de pasar a ser miembro permanente de la banda. Algún día le dedicaré su espacio en solitario a este disco en la página, un párrafo está lejos de hacerle justicia.

Su sucesor sería “A Fine Day To Exit“, para muchos (incluido un servidor) el disco más cercano al rock alternativo y menos inspirado de los ingleses. Sí, tiene temazos como “Release” y otros más introspectivos como “Looking Outside Inside” o el corte homónimo. Y se despide con la preciosa e hipnotizante “Temporary Peace”… pero me parece el álbum más irregular que ha dado la banda liderada por los hermanos Cavanagh.

Todo lo contrario que “A Natural Disaster“, álbum que me parece que va de la mano con “Judgement” y que conforman las dos obras cumbre de los ingleses. Con una producción austera pero acertada, encierra algunos de los cortes más emblemáticos de la banda. Con una fórmula ya asentada en el rock progresivo, un sonido melancólico y ensoñador, con elementos que van de las guitarras pink floydianas a voces robóticas, colchones de teclado dotando a las canciones de una sensación de irrealidad, y con la emotividad y la elegancia como señas de identidad. Si estuviera en una isla desierta y solo hubiera podido llevarme unos pocos discos, “A Natural Disaster” estaría de los primeros en mi lista. “Closer” y los mantras con vocoder, “Are You There?” y la fusión de teclado y guitarras con la voz de Danny rompiéndote por dentro, “A Natural Disaster” llevando a una nueva dimensión el concepto de balada, y “Flying” descubriéndote realidades que desconocías. Es un disco que más allá de su gran calidad musical me parece relevante por la carga emotiva que reviste y transmite, de valor incalculable.

Tras el “A Natural Disaster” llegaría una etapa de incertidumbre para Anathema. El cierre de su discográfica Music for Nations después de la publicación de “A Natural Disaster” en 2004 les dejo sin los medios para publicar su siguiente disco. En este periodo publicarían en 2008 su disco de versiones acústicas de temas propios, “Hindsight“, y ya finalmente en 2010 ficharían por el sello Kscope y publicarían “We’re Here Because We’re Here“, mezclado por Steven Wilson. Los ingleses se reconcilian con sus demonios y componen un disco que es pura luz, mostrando la paz interior que han encontrado. “Thin Air” es un must en sus directos, “Summer Night Horizons”, “Everything” o “Angels Walk Among Us” temas que difícilmente pueden no gustar, y “A Simple Mistake” una de las mejores canciones de su discografía: letra, riffs, teclados, batería… todo de diez. El disco con el que los descubrí y que con el tiempo fue creciendo dentro de mí, sobresaliente.

Y si “We’re Here Because We’re Here” fue el disco con el que los descubrí, tras disfrutar desgranando su breve disco de reversiones de su etapa doom en un formato ambiental y cristalino, “Falling Deeper” (2011), fue “Weather Systems” el que me convirtió en fan incorregible. No había escapatoria posible, la magia que rodea su música me atrapó para siempre. ¿Pero cómo no caer rendido ante un adelanto como “The Beginning and the End”? La sencillez que le rodea, creciendo sobre la misma melodía con la batería controlando la intensidad a la perfección, Vincent bordándolo al micrófono y explotando todo en un solo de guitarra gilmouriano delicioso para los oídos y el alma. Las dos partes de “Untouchable” son para llorar de lo perfectas que son, la primera consolidando sus clásicas estructuras en crescendo que terminarían por convertirse en una trampa, ya que las repetirían en exceso. Los rápidos arpegios de guitarra acústica son la seña de identidad de este álbum, eso y la atmósfera de optimismo sanadora que desprende… quién les ha visto y quién les ve. Además en la extraña “The Storm Before the Calm” ya se entrevé su posterior acercamiento a la electrónica.

Distant Satellites” lo veo como el cierre de una etapa. Continuista respecto a los dos trabajos anteriores pero al mismo tiempo mostrando elementos que hacían pensar en un futuro cambio, es un trabajo que también se aleja de la tónica más luminosa de los dos anteriores para optar por la nostalgia en la que se mueven tan bien. Las dos primeras partes de “The Lost Song” son buenas pero palidecen en comparación con “Untouchable”, “Ariel” se presenta como uno de los mejores momentos del tracklist, mientras que “Anathema” supone el mejor homenaje posible que podían rendir a su historia como banda. “Distant Satellites” destaca por su acertada experimentación con bases electrónicas y memorables lineas vocales… no me sorprendería (ni me quejaría) volver a verla interpretada en el Poble Espanyol.

Y en 2017 nos encontramos ahora con “The Optimist“, una continuación conceptual a la historia de “A Fine Day to Exit”. No voy a pronunciarme sobre el mismo, cuando lo haya escuchado más le dedicaré un análisis propio. Si vais a verles en directo os recomiendo que os lo repaséis, pues es fácil que 3 o 4 temas caigan en sus setlists.

Anathema es una de las bandas que más me han marcado, y realizando este artículo me he dado cuenta de que aunque pasen los años sus canciones continúan tocándome como cuando las escuché por primera vez. La música es subjetiva y por lo tanto la experiencia será diferente para cada uno, pero no dudéis de que si conseguís conectar con la fórmula de esta banda de amigos y hermanos de Liverpool, en el Be Prog! vais a experienciar algo grande.

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